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A casi 15 años de ataque a mujeres las heridas no cicatrizan

Sandra de Luna y Brisa hablaron sobre este trágico episodio ocurrido en Castaños en el 2006. Foto: Guadalupe Pérez

Sandra de Luna y Brisa hablaron sobre este trágico episodio ocurrido en Castaños en el 2006. Foto: Guadalupe Pérez

08 de Julio 2021

GUADALUPE PÉREZ

A casi 15 años del abuso multitudinario a varias sexoservidoras y bailarinas en Castaños a manos de entonces militares, se recuerda que esto marcó un precedente en la impartición de justicia contra soldados.

Al respecto hablaron Sandra de Luna, titular de Coprovi y Brisa, una de las víctimas del ataque sexual ocurrido en el 2006.

Sandra de Luna, reconoció que parte importante de que se condenara a elementos del Ejército en ese entonces, es que las víctimas denunciaron, enalteciendo su valentía y fortaleza y borrando el estigma impuesto de “La prostitutas de Castaños”.

Con ello se logró visibilizar en octubre del 2007 la problemática de violencia de género que se ejerce contra quienes ejercen la prostitución.

Indicó que al tener la sentencia se tuvo el apoyo de muchas organizaciones feministas, así como del Instituto de las Mujeres; también se tuvo el apoyo del gobernador y que se logró que se entregaran los responsables.

Aseguro que en estos 15 años no han perdido contacto con ellas, todas se han integrado al ámbito laboral, algunas de las 14 mujeres se fueron a otros estados, ya rehicieron su vida y tiene sus propias familias.

Herida que no se borra

Brisa, como prefirió ser llamada una de las víctimas de este ataque multitudinario, compartió su experiencia, asegurando que si bien lo ha ido superando es algo que jamás va a olvidar y aunque no les desea mal a sus agresores, queda aún cierto rencor hacía ellos.

Brisa indicó que cuando se dieron los hechos era su primer día como bailarina en ese bar, ella provenía de Monterrey y al que identifica como el jefe de todos los militares y que huyó de la justicia, les hizo desnudarse para luego violarlas de manera impropia, es decir, fueron golpeadas y violadas sexualmente con las armas que los militares tenían consigo.

Comentó que tras los hechos ella se cambio de domicilio y no ha sido localizada por los abogados de los militares que buscan el perdón, sin embargó, aseguro que en caso de que la encontraran, no les daría el perdón, pues duele solo de recordar lo que vivieron ella y sus compañeras.

También comentó que ha rehizo su vida, actualmente tiene su negocio y una amiga suya y que también fue víctima en este ataque trabaja con ella; han seguido avanzando y pese a los traumas que este horrible episodio les dejó no se han rendido.

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