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El Aeropuerto y el Secretario

Pedro Fuentes. Foto: Especial

Pedro Fuentes. Foto: Especial

22 de Noviembre 2021

PEDRO J. FUENTES

Hace unos días sorprendió a muchos, sobre todo al sector empresarial, industrial y turístico, la declaración que dio a los medios de comunicación el secretario de Economía del gobierno de Coahuila Jaime Guerra Pérez.

El funcionario habló acerca de la viabilidad operacional del aeropuerto “Plan de Guadalupe” de Ramos Arizpe y que a nivel internacional se encuentra registrado por los sistemas de navegación aérea como “SLW”.

La primera sorpresa fue por la forma en que trató el tema.

Hay quienes consideran que lo hizo con mucha ligereza y que mostró un desconocimiento total de lo que la terminal aérea significa o podría significar en temas como: logística industrial de importaciones y exportaciones de bienes y servicios, movilidad rápida de administradores, técnicos y demás funcionarios, así como el turismo.

Veamos lo que dijo el secretario:

“El Aeropuerto de Saltillo se llama Aeropuerto de Monterrey”.

“Los saltillenses no usan el “Plan de Guadalupe”.

“A una hora tienes vuelos internacionales, frecuencias a la CDMX”.

“Aquí nunca vamos a tener eso (vuelos con regularidad)”.

“¿Qué ganamos con tener un vuelo aquí?”.

“La solución no es privatizarlo ya que eso no va a hacer que lleguen más vuelos aquí”.

“Si el vuelo no lleva más del 50 por ciento de ocupación, no es negocio”.

“Se ha intentado dos veces arrancar vuelos y no se venden”.

“Están en pláticas con TAR y Aeromar”.

Sin duda llaman la atención las afirmaciones del Secretario, pero dejando a un lado esas afirmaciones, hay datos de fuentes conocedoras de la industria aeronáutica y sobre todo de empresarios de la región sureste de Coahuila que nos dan una dimensión de la situación actual del llamado aeropuerto de Saltillo.

Por ejemplo:

El aeropuerto local tiene un tremendo rezago en lo que se refiere al equipamiento de instrumentos de radiocomunicación y navegación que incide negativamente en la seguridad de los aviones y de los pasajeros. El secretario parece desconocer que hoy se opera con equipos análogos, mientras que en la mayor parte de los aeropuertos internacionales cuentan con equipos digitales de última generación.

La pista tiene fallas y defectos causados por el tiempo y una supuesta falta de mantenimiento por lo que tampoco se encuentra en condiciones óptimas para las operaciones de despegue y aterrizaje.

Vale la pena recalcar que una de las dos pistas, la 0321, fue cancelada hace algunos años nada más y nada menos que para construir un taller de pintura de aviones concesionada o rentada a una empresa privada.

Lo anterior incide en la seguridad de la operación de los vuelos. Un caso único en el mundo.

Queda claro que la inversión y el mantenimiento del “Plan de Guadalupe”, han sido orientados para obras de mejora y embellecimiento visual no de apoyo técnico a la operación de vuelos. Mucho cemento, varilla y materiales de construcción y desde luego contratos a particulares.

Incluso hay quienes aseguran que el combustible que ahí requieren las aeronaves es el más caro de todo México.

Las cancelaciones son provocadas en su mayoría por condiciones climáticas y esto obedece a la inseguridad que ocasiona la falta de equipos eficientes y adecuados en tierra, lo que hace imposible operar bajo la lluvia o incluso con niebla.

Todo esto generó un círculo vicioso; se cancelaban los vuelos por falta de seguridad y los usuarios preferían no usarlo por las cancelaciones frecuentes.

En 1994 había un vuelo diario de Saltillo/Houston/Saltillo por Continental Express; otro de Saltillo/Ciudad de México/Saltillo de Aeromar, Mexicana y Taesa diariamente. Incluso Taesa dio el servicio Torreón/Saltillo/Piedras Negras hasta que sucedió un fatal accidente en la frontera norte.

Contrario a lo que afirma Guerra Pérez, la región sureste de Coahuila ha contado con una buena conectividad aérea, sin embargo todo indica que la mala administración y la falta de conocimiento del tema por parte de las autoridades han sido un factor preponderante en su fracaso.

En cuanto a privatizar, sin duda existen grandes compañías que pudieran estar interesadas en adquirir la concesión como sucede en la CDMX, Cancún, Torreón y otras grandes ciudades. Sin duda un aeropuerto internacional con excelente operación funciona, da seguridad y es negocio. Además genera empleos y pago de impuestos, entre otros beneficios.

Existe un estudio realizado hace un par de años en donde se demuestra que solamente en las industrias instaladas en Ramos Arizpe, se compraban pasajes a la Ciudad de México vía Monterrey y viceversa el equivalente a dos aviones de poco más de cien pasajeros.

Desde hace tiempo y ya sin vuelos en la ciudad para muchos era muy común trasladarse a Monterrey en líneas de autobuses foráneos aunque ya fueron cancelados.

Hoy para cientos de empresarios, funcionarios y visitantes tomar un vuelo a la CDMX desde Saltillo sigue siendo un proceso complicado y tardado.

No cabe duda que al secretario en cuestión, a quien se le reconocen méritos de promoción a favor de Coahuila, le falta aventarse un clavado en el Sistema Estatal de Aeropuertos que se ha estado oxidando por años.

Si lo hiciera se daría cuenta que aunque es inoperante nos cuesta mucho dinero mensualmente y todo a fondo perdido.

Nos decimos muy industriales pero no tenemos conectividad con el mundo.

Se nos está yendo el avión.