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Diócesis de Saltillo: “No es pecado muerte autoinfligida”

Especial

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22 de Junio 2017
El padre Pantoja dijo que la Iglesia colabora en la prevención de este problema social

La ola de suicidios que se registra en Coahuila, que según cifras oficiales “no pasan” de 80 en lo que va del año, parece no preocupar a la Diócesis de Saltillo, enfocada más en el tema de la migración y el apoyo a refugiados que en llevar a cabo acciones para coadyuvar a detener el fenómeno que ha alcanzado índices preocupantes.

“Pobre gente la que se suicida; voy a reunirme con el obispo y los sacerdotes a ver qué podemos hacer, porque tenemos que ver las razones, tenemos una obligación cristiana de apoyar en todo lo que podamos”, dijo el padre Pedro Pantoja, de Pastoral Social al asegurar que es mentira que morir fuera del estado de gracia sea un pecado mortal.

Agregó que no se puede decir que quienes se quitan premeditadamente la vida no podrán ir al cielo, pues en la mayoría de los casos quienes lo hacen no están en conciencia plena de que es algo grave.

La Diócesis de Saltillo sólo recordó que el tema los tiene preocupados y ha sido Pastoral Juvenil quien ha realizado encuentros para unirse en oración por aquellos que se quitaron la vida o están pensando en hacerlo, donde tratan de llevar un mensaje de salvación a todos los sectores.

Pantoja indicó que todos, no solo la Iglesia, deben reflexionar sobre las causas, signos y síntomas de una persona con tendencias suicidas y ver cómo ayudarles.

“Lo importante es luchar contra el suicidio porque no podemos ser indiferentes ante esta situación que trastoca principalmente a los jóvenes; los suicidios y la violencia es un llamado de auxilio, hay que actuar”, subrayó el sacerdote.

Sostuvo que dentro del Plan Diocesano de Pastoral Social se demanda una Iglesia que llegue hasta donde están los que han perdido el interés y no tienen a Cristo en su corazón.

En tanto, Eduardo Pacheco, representante del movimiento Cristo Vive y Rescatando a la Familia, dijo que la situación se torna alarmante y esa es una responsabilidad que deben asumir los gobiernos en el ámbito de su competencia, “es su obligación aplicar acciones efectivas para evitar que por el hambre y la pobreza muchos decidan salir por la puerta falsa”, opinó.

“La miseria ha llevado a la gente a quitarse la vida; hay más carencias que hace ocho años con trabajos mal pagados”.

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