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“Por las drogas perdí mi familia y mi dignidad”

Carlos relata el mundo de las drogas para los jóvenes. Foto: Especial

Carlos relata el mundo de las drogas para los jóvenes. Foto: Especial

22 de Agosto 2016
La mentira es el principal artilugio de un joven para conseguir drogas

“La obsesión me ganó, las drogas me destruyeron y perdí a mi familia y mi dignidad”, confesó Carlos H., un joven que desde los 12 años empezó a hundirse en el alcohol y los enervantes, un mundo que ahora intenta dejar atrás.

Ahora, con 16 años, dice que la mentira es el principal artilugio de un joven para conseguir los recursos necesarios para adquirir en las calles primero los solventes y el alcohol, para después consumir sustancias más peligrosas como la marihuana y la cocaína.

Con apenas unos meses en rehabilitación, el joven se encuentra ya en un proceso al final del cual pretende reintegrarse a la sociedad como una persona de provecho para recuperar las cosas y el tiempo perdido por las drogas.

Siendo un niño, conoció a falsos amigos que lo indujeron a aprobar primero el alcohol y luego la marihuana.

Relató que los problemas en la casa y la indiferencia y desinterés de su familia hacia él, lo obligaron a refugiarse en las adicciones, de las que en algún momento intentó salirse, pero sin éxito, pues ya se encontraba atrapado en el oscuro mundo de las drogas.

– ¿Es difícil para un menor conseguir drogas?, le pregunto. “Mientras tengas contactos, amigos y dinero, todo es más fácil. Mi primer encuentro con la marihuana fue en la Alameda, en cualquier punto podía comprarla, sólo tenía que ubicar al distribuidor”, expresa.

Con mentiras consigues dinero

“Para tener el dinero bastan algunas historias o mentiras a los padres, a la gente o a quien se te cruce en el camino”, comentó Carlos.

Explicó que le mentía sobre libros que tenía que comprar a sus padres, de dinero que necesitaba para el transporte, de efectivo que requería para almorzar o comer en la escuela, y de ahí todo lo que le daban era para comprar drogas.

Además dijo que cuando no conseguía dinero en casa, pedía a los transeúntes dinero para “completar la combi”, asaltar a los más chicos y hasta vender sus bienes.

Adultos ayudan a adquirir alcohol

Mencionó que no existen muchas restricciones para adquirir alcohol en Saltillo, pues en muchos expendios los encargados ni siquiera piden la credencial de elector a quien desea hacerlo.

“Lo más fácil es ir a la ferretera, comprar solventes, ir al expendio de la esquina y comprar alcohol, y cuando se nos tupe, nos paramos afuera del negocio, y si vemos que llega un adulto, a cambio de dinero le pedimos que nos compre lo que necesitamos, como cerveza o thinner”, explicó.

Luego de nueve meses en terapias, internado en un centro de rehabilitación en el que sus “padrinos” de saneamiento son adultos viejos, Carlos busca ahora “reencontrarse”.

Planea estudiar la preparatoria, recuperar a su familia y hacer de cuenta que su etapa de más de cuatro años como adicto sólo fue un mal sueño.

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