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Educar a nalgadas, ¿maltrato infantil?

Foto: Especial

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09 de Diciembre 2021

Bajo la creencia que “más vale una nalgada a tiempo” o “así me educaron a mí”, la ciudadanía aún admite el castigo físico como una forma de educar, corregir o castigar una mala conducta infantil, sin embargo, castigo es castigo y el maltrato físico es violencia, aseguran los especialistas.

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“Educar” a nalgadas es maltrato o “para eso son”; pellizcos, gritos. ¿Se vale o no se vale?. Bajo la creencia de que “más vale una nalgada a tiempo” o de que “así me educaron a mí”, la ciudadanía aún admite el castigo físico como una forma de educar, corregir o castigar una mala conducta infantil. 

Sin embargo, castigo es castigo y el maltrato físico es violencia, aseguran los especialistas. 

Lo que empieza con una nalgada puede irse más arriba a generar otro tipo de prácticas como agresiones físicas mayores, explotación sexual, trabajo infantil, abandono o una franca negligencia parental.

A pregunta expresa sobre si se puede aceptar el castigo físico, el doctor Jesús Acevedo Alemán, autor del libro “El castigo infantil en México: las prácticas ocultas”, considera que “más allá del se puede, no se puede”, la gente lo hace, no hay que ser muy claro, no necesita el permiso para hacer la práctica.

“La reflexión tiene que ir oriental porque lo ha hecho, por qué lo ha venido haciendo y cómo se ha venido detonando esto que hemos llamado agresiones, maltrato, castigo. A lo largo de la historia, la práctica de disciplina, de educación, siempre ha existido y toda respondido a las cuestiones culturales, las cuestiones ambientales, el tema también de las tradiciones, usos y costumbres”. 

“Entonces cada familia de acuerdo a sus usos y costumbres, de acuerdo a su historia oral o a su a su propia historia ancestral, ya viene desarrollando una manera, una manera en la que educa a sus propios integrantes de la familia”.

Y así como “hay culturas donde la agresión se percibe como un estereotipo también de liderazgo, donde el más fuerte puede sobrevivir. Hay culturas donde debe de sobrevivir el más fuerte y entonces eso los lleva hasta matar niños”. 

Para el doctor Ismael Ramírez, presidente del Colegio de Desarrollo Integral del Psicólogo, el castigo físico es una práctica permanente.

“Sigue ocurriendo y gracias a que sigue ocurriendo, no hemos evolucionado porque las especies evolucionan. No por nada tenemos psicólogos”. 

Y con ello, explica, la espiral de la violencia crece pues cada quien se siente obligado a perpetuar e incrementar el castigo: “el castigo tiene que ser más grande que el que yo tuve. ¿Qué sigue después de la nalgada?. Cuando fui adolescente, el cutting (cortarse) quiero que sienta el dolor de verdad y me corto, me quemo, me suicido y luego como papá te preguntas de dónde venía ese aumento al dolor”.

Para el doctor Jesús Acevedo “hay confusión en relación al maltrato y castigo”. 

“Cuando uno se acerca con una familia y tú le preguntas ¿usted agrede a sus hijos?, claramente te dicen que no y más si te ven con pinta de algún funcionario público. Pero si uno le dice, ¿cómo disciplina a su hijo?, ellos responden: yo lo castigo”.

“Y entonces ya se relaja el discurso. El maltrato en el sentido de la agresión, lo que está tipificado a la mejor por alguna normativa, es diferente al castigo como una práctica cotidiana. Una práctica que en las mejores escuelas se vive con frases como “la letra por sangre entra”. 

Y entonces se ve el castigo como algo más relajado que lo hace más cotidiano y aceptable. 

“Entonces, cuando uno le pregunta a la familia usted agrede a sus hijos, es un no categórico o replanteo de qué forma disciplina yo los castigo. Ok, vamos más abajo. Entonces, como los que hacía con nalgadas, con algaradas, con pellizco, quitándoles, probándolos, vistiéndolo de mujer, bofetadas y muchas de esas acciones”. 

“Entonces la pregunta interesante es ¿por qué se relaja la forma de disciplina agresiva con una palabra? Porque es una construcción cultural. Pero entonces ya está tipificado y está muy reconocido que el castigo y el maltrato son sinónimos, exactamente lo mismo, pero en la cultura lo relaja y de una manera como que se siente apoyado por la sociedad. 

Para el psicólogo y terapeuta familiar Ismael Ramírez, aunque todo el mundo habla de paz, nadie educa para la paz. 

“La gente educa para la competencia. Y es desde el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios. Unos con otros. Ese día estaremos educando para la paz, como dice María Montessori”. 

Jesús Acevedo, coincide.

“Se habla mucho de la cultura de la paz y la cultura de la paz reconoce el conflicto. O sea, es uno de los elementos importantes en un camino hacia la paz. Es el reconocimiento del conflicto y llegar a la parte de la solución del mismo conflicto a través de resiliencia, mecanismos, acuerdos. Pero el conflicto está, o sea, toda interacción humana te lleva a un conflicto, te va a llevar en algún momento determinado el cómo avances”. 

“Miles de millones de seres humanos creen a ciencia cierta que los hijos sólo se pueden volver buenos y aplicados utilizando la violencia. No se dan cuenta del miedo de sus vástagos y se niegan a comprender que los niños con los golpes lo único que aprenden es a volver a utilizar la violencia contra los demás o contra ellos mismos”, señala Ismael Ramírez.

“Definitivamente no nacimos siendo padres. Este es un proceso de aprendizaje, hay que acercarse obviamente a profesionales que nos puedan hacer recomendaciones en relación a nuestros estilos, también de disciplina.  La comunicación es importante, no dar nada por hecho, no hacer cosas implícitas es ser explícito porque a final de cuentas: ¿Qué es portarse bien? Créeme que en 20 años de estudio y nunca he entendido que es portarse bien”, finaliza Jesús Acevedo.

 

En Coahuila la Ley lo prohíbe 

En Coahuila, cualquier tipo de castigo corporal a los niños y niñas, empezando desde la “tradicional” nalgada, está prohibido desde 2016 en la Ley del Sistema Estatal para la Garantía de los Derechos Humanos de Niños y Niñas, pero también se incluyen manazos, zapes, pellizcos o cualquier otro daño corporal.

“Artículo 413. Las personas que desempeñan la Patria Potestad de una niña o niño, deben educarlo convenientemente y tienen la facultad de corregirlo de una manera prudente y moderada; en ningún caso, esta facultad implicará cualquier forma de maltrato”., dice la Ley Estatal para la Familia.

En caso de infringir dicha Ley, una persona acusada de maltrato infantil podría terminar frente a un juez cívico y esto incluye el acto de disciplinar a un niño con nalgadas.

De acuerdo con especialistas de la Universidad de Texas, en Austin y la Universidad de Michigan, las nalgadas como método disciplinario pueden ser dañinas como otros tipos de maltrato a los niños.

Nalgadas no bastan para perder guarda y custodia de niños: SCJN

Si un padre o madre de familia regaña o busca corregir a sus hijos de manera física, como con unas nalgadas, esto no implica que se le quite automáticamente la guarda y custodia, determinó la Suprema Corte.

Para el máximo tribunal del país se debe revisar cada caso en el que se solicite el cambio de guarda y custodia de un menor de edad frente a un incidente de maltrato corporal, además es necesario atender todas las circunstancias del acto en función del interés superior del niño.

“Los actos de violencia física no conducen en automático a negar la función de la guarda y custodia al progenitor que ejerció la violencia para otorgarla al otro, sino que se deben ponderar todos los elementos del caso para garantizar que la decisión sobre quién ejercerá sus cuidados y quién mantendrá un régimen de convivencia con él sea el escenario de mayor beneficio para el menor de edad”, señaló la Primera Sala.