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¿Mujeres trans en los refugios?

Rosa María Salazar. Foto: Especial

Rosa María Salazar. Foto: Especial

24 de Junio 2022

ROSA MARÍA SALAZAR

“Me amenazaba que me iba matar, yo sé que si lo podía cumplir, aquí estoy tratando de encontrar paz y tranquilidad, de encontrarme a mí misma, estoy sacando poco a poco ese miedo infundado que sembró en mí,  a la fecha recordar ese nombre y ese rostro todavía me intimida, yo que mido un metro ochenta centímetros todavía me intimida una persona de uno sesenta de estatura, para mí es un monstruo, si me dijeran en este momento salir a la calle no lo hago porque tengo pavor”, son las palabras de una mujer transgénero que atendemos en el refugio de la Fundación Luz y Esperanza.

Los refugios para mujeres con sus hijos e hijas en situación de violencia proporcionan la atención a través del “Modelo publicado por el Instituto Nacional de las Mujeres en el año 2011”, bajo los criterios de atención contemplados en la “Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de violencia”, que debe ser bajo la perspectiva de los derechos humanos.

La pregunta constante que nos hacen en nuestra Fundación es, ¿quiénes son las mujeres que pueden llegar a un refugio? La respuesta es muy clara, las mujeres que padecen violencia extrema, es decir, que tienen riesgo alto de ser víctimas de feminicidio, luego viene la segunda pregunta, y también reciben ¿mujeres trans? Y la respuesta es afirmativa. De esta forma tenemos la experiencia de atender a esta mujer transgénero en el refugio, en la que vemos una historia de vida marcada por una discriminación sistemática.

Según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) la discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género, y características sexuales diversas tiene una naturaleza estructural. Es un proceso con raíces históricas que se alimenta de los estereotipos asociados con la diversidad sexual. Dichos estigmas han justificado una diferencia de trato, y se encuentran tan arraigados en nuestra cultura que inciden no sólo en el ámbito privado sino también en el público.

Superar la discriminación hacia las mujeres trans es también un reto para las personas que laboran en el refugio, porque existe una línea muy delgada para caer específicamente en la “transfobia”; para ello se capacita continuamente al personal y quien cruza esa línea tiene la consecuencia de ser sancionada conforme lo establecen las leyes mexicanas, porque la atención que brindamos es apegada al respeto de los derechos humanos.

La atención a mujeres trans en los refugios implica acciones transversales, y desde una perspectiva interseccional ya que los factores de riesgo que poseen estas poblaciones son diferentes, y requieren mayor atención, principalmente médica y psicológica, además de un gran trabajo con las demás mujeres que habitan los refugios para que se dé una convivencia de respeto hacia las diferencias.