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La estrategia de comunicación del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela. Foto: Especial

Rubén Aguilar Valenzuela. Foto: Especial

20 de Octubre 2022

RUBÉN AGUILAR VALENZUELA

A lo largo de muchas décadas la estrategia de comunicación del Ejército ha sido el silencio y dejar pasar el tiempo, para que los problemas se olviden.

Las distintas encuestas dicen que el Ejército, junto con la Iglesia católica, son de las instituciones mejor valoradas por la sociedad mexicana.

Desde ese dato, que se ha mantenido por muchos años, se puede decir que la estrategia del silencio y dejar pasarla ha dado buenos resultados al Ejército.

Y si ha sido así, los altos mandos piensan que no hay motivo alguno para cambiar de estrategia de comunicación.

Es la razón de la negativa del secretario de Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval González, a presentarse a declarar ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Esta le solicitó encontrarse con él, para que expusiera su posición ante el hackeo del colectivo Guacamaya a los archivos de la Sedena.

En la lógica del secretario, también de los altos mandos, es mejor aguantar la crítica que enfrentarla. Siempre es mejor callar que hablar.

La historia les ha demostrado que al paso del tiempo, incluso los peores crímenes, se olvidan. El silencio siempre les ha sido rentable.

Al interior del Ejército, son los menos, hay quienes piensan que esa estrategia ya no es la adecuada y que se tiene que cambiar, para estar acorde con las exigencias de la democracia.

El Ejército, en el proceso de militarización de la vida civil que impulsa el presidente López Obrador, tiene una presencia antes nunca vista en el México moderno.

Ahora se enfrenta a una exposición permanente en los medios que va más allá de sus actividades en el espacio de la seguridad nacional y seguridad pública.

A partir de esta administración son dueños de empresas privadas, contratistas de obras públicas y participan en diversos tramos de la administración gubernamental reservados a los civiles.

Esa realidad abre el espacio al escrutinio de la sociedad y de los medios a lo que hace o deja de hacer el Ejército. De eso supongo que los altos mandos están conscientes.

El Ejército no va a cambiar su estrategia de comunicación, aunque aumenten los señalamientos y las críticas, mientras que en las encuestas siga apareciendo como una de las instituciones mejor valorada por la sociedad mexicana.

 

Twitter: @RubenAguilar