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El papa y la revista América (III)

Rubén Aguilar Valenzuela. Foto: Especial

Rubén Aguilar Valenzuela. Foto: Especial

10 de Enero 2023

RUBÉN AGUILAR VALENZUELA

El papa Francisco concedió una entrevista a la revista América, que desde 1909 publican los jesuitas de Estados Unidos, donde fija su posición sobre temas difíciles y de gran importancia para la Iglesia universal y en particular para la de ese país.

La entrevista, dada a conocer por la Agencia Zenit (28.11.22) en español de la versión original en inglés, fue realizada en el Vaticano por Matt Malone, S.J., Sam Sawyer, S.J., Gerard O’Connell, Kerry Weber, Gloria Purvis y Elisabetta Piqué.

En la primera entrega (26.2.22) el papa habla de la polarización, la Conferencia Episcopal de EEUU y el aborto y en la segunda (02.01.23) trata de manera amplia el problema de los abusos sexuales de menores en la iglesia.

Ahora, en la tercera entrega, el papa habla extensamente sobre la guerra de Ucrania y la realidad de los católicos afroamericanos en Estados Unidos. En la próxima, la cuarta y última, trata el tema del papel de la mujer en la Iglesia, el capitalismo y los derechos humanos.

Gerard O’Connell: (…) muchos en EEUU se sintieron confundidos por su aparente voluntad de no criticar directamente a Rusia por su agresión a Ucrania, prefiriendo, en cambio, hablar más en general de la necesidad de un fin a la guerra, de un fin de la actividad de los mercenarios, en lugar de los ataques rusos y el tráfico de armas. ¿Cómo puede explicar su posición sobre esta guerra a los ucranianos o a los norteamericanos y otros que apoyan a Ucrania?

Papa Francisco: Cuando hablo de Ucrania, hablo de pueblo mártir, de un pueblo martirizado. Si hay un pueblo martirizado hay alguien que lo martiriza. Cuando hablo de Ucrania, hablo de la crueldad porque tengo mucha información de la crueldad de las tropas que vienen.

Generalmente los más crueles son quizás los pueblos que son de Rusia, pero no son de la tradición rusa, como los chechenos, los buryatis, etc. Ciertamente quien invade es el Estado ruso. Eso es muy claro. A veces trato de no especificar para no ofender y más bien condenar en general, aunque se sabe bien a quién estoy condenando. No es necesario que ponga el nombre y el apellido.

El segundo día de la guerra fui a la embajada rusa, un gesto inusual porque un papa nunca va a una embajada. Y ahí le dije al embajador que le dijera a Putin que yo estaba dispuesto a viajar, a condición de que me dejara una ventanita chiquita para negociar. Me contestó el canciller Lavrov, con mucha altura, una linda carta, donde comprendía que por el momento no era necesario.

Con el presidente Zelensky hablé al teléfono tres veces. Y mi trabajo en general es recibir listas de presos, sean presos civiles o presos militares y hacerlas llegar al gobierno ruso. Y la respuesta fue siempre muy positiva. También pensé viajar, pero tomé la decisión: si viajo, voy a Moscú y a Kiev, a las dos, no a un solo lugar. Y nunca di la impresión de estar tapando la agresión.

Recibí acá, en esta sala, tres o cuatro veces a delegados de Ucrania, del gobierno. Y trabajamos juntos. ¿Por qué no lo nombró a Putin? Porque no era necesario, ya se sabía. Pero a veces la gente agarra un detallito y… Todos saben cuál es mi postura, con Putin o sin Putin, sin nombrarlo.

Fueron varios cardenales a Ucrania: el Cardenal Czerny fue dos veces, Monseñor Gallagher, que es el encargado de los Estados, estuvo cuatro días en Ucrania y me llegó el relato de lo que vio; el Cardenal Krajevsky viajó cuatro veces. Él va con su camioneta cargada de cosas y pasó toda la Semana Santa en Ucrania. O sea que la presencia de la Santa Sede con los cardenales es muy fuerte y estoy en contacto continuo con personas informadas.

Y quisiera que mencionara que en estos días es el aniversario del Holodomor, el genocidio que Stalin hizo con los ucranianos (en 1932-33). Creo que eso conviene mencionarlo como un antecedente histórico de la lucha. La postura de la Santa Sede es buscar la paz y buscar un entendimiento. Y la diplomacia de la Santa Sede se está moviendo en esa dirección y por supuesto siempre está dispuesta a una mediación.

Gloria Purvis: En la historia de la Iglesia de los Estados Unidos, los católicos afroamericanos fueron en su gran mayoría desatendidos, es nuestra experiencia en la Iglesia, pero nos hemos quedado porque creemos. Ahora, un sondeo indicó que muchos católicos afroamericanos se están yendo de la Iglesia. El racismo es importante para nosotros, pero otros católicos no lo ven como una prioridad. Después del asesinato de George Floyd más gente aun dejó la Iglesia por el destrato en el seno de la Iglesia del tema del racismo. ¿Qué le diría usted ahora a los católicos afroamericanos de los Estados Unidos que vivieron el racismo y al mismo tiempo la sordera de la Iglesia en cuanto a la justicia racial? ¿Cómo podría alentarlos?

Papa Francisco: Les diría que estoy cerca del sufrimiento que están teniendo, que es un sufrimiento racial. Y ahí quienes de alguna manera tendrían que acercarse más son los obispos del lugar. La Iglesia tiene obispos descendientes de afroamericanos.

Gloria Purvis: Sí pero la mayoría de nosotros vamos a parroquias en las que los sacerdotes no son afroamericanos y la mayoría de la gente, tampoco, y no parecen sentir nuestro sufrimiento y muchas veces lo ignoran. ¿Cómo podemos alentar a los católicos afroamericanos a quedarse?

Papa Francisco: Creo que ahí lo que importa es el desarrollo pastoral, sea de los obispos, sea de los mismos laicos, un desarrollo pastoral maduro. Si vemos la discriminación, yo comprendo que no tengan ganas de ir (a la Iglesia). A veces en otros países sucede lo mismo con este tipo de cosas. Pero esta es una historia muy antigua, muy antigua de la historia vuestra y que no está resuelta.

Los obispos y los agentes de pastoral tienen que ayudar a resolverla evangélicamente. Pero les diría a los católicos afroamericanos que el Papa es consciente de su sufrimiento, que los quiero mucho y que resistan, que no se vayan. El racismo es un pecado contra Dios, intolerable. La Iglesia, pastores y laicos, deben seguir luchando para desterrarlo y por un mundo más justo. Y aprovecho para decir que quiero mucho también a la población originaria de Estados Unidos. Sin olvidarme de los latinos, que son muchos allá.

El de Ucrania y el de los católicos afroamericanos son temas complicados. El papa no duda en reconocer que Rusia es el país agresor y el que ha invadido injustamente a Ucrania y que son sus habitantes los que sufren el martirio de la guerra. El papa no ha tenido y tampoco va a tener una posición beligerante en contra de Rusia y la invasión a Ucrania, pero esto no indica que desconozca la situación o que la justifique. Expresa sí, una posición con lo que se puede estar o no de acuerdo.

Lo mismo ocurre con el tema del trato que percibe la comunidad afroamericana católica de la Iglesia jerárquica en Estados Unidos. Gloria Purvis, integrante de esta comunidad y miembro de la revista América, expresa el sentimiento de la misma. El papa es consciente del problema y dice que el racismo es un pecado contra Dios. Y los invita a seguir luchando y a no abandonar la Iglesia. Hay sectores de la comunidad afroamericana que consideran la posición del papa debe ser más fuerte y decidida.

 

Twitter: @RubenAguilar