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Dobleces

20 de Septiembre 2023

Escisión en Jalisco

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

El riesgo de una escisión al interior de Movimiento Ciudadano, en este momento, es alto para el negocio político del fundador y perpetuo dirigente, Dante Delgado Rannauro. El choque con la facción alfarista incrustada en Jalisco, a nueve días de abrir la convocatoria para las candidaturas a las nueve gubernaturas, acorta el tiempo para una sólida negociación y da paso a la ruptura. Ambos grupos van por el todo o nada.

El hermetismo se apodera de la dirigencia de Movimiento Ciudadano y esa es una de las debilidades de Dante Delgado. Ya que, la espiral de silencio genera especulación y se apodera de la agenda interna del partido e incluso se juega con la posibilidad de cobijar a alguien externo como su abanderado presidencial y ese mensaje al interior emecista profundiza las divisiones al amenazar con desplazar cuadros formados en las filas del partido o tránsfugas de otros partidos. La opacidad como arma dentro de un partido político suele dar un revés y a eso se arriesga la dirigencia.

La ruptura del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, con la dirigencia nacional del partido Movimiento Ciudadano por su acercamiento con la ahora candidata del Frente Amplio por México (FAM), Xóchitl Gálvez, en semanas recientes, abrió la posibilidad de llevar a cabo alianzas regionales, por parte de una facción de Movimiento Ciudadano, con los partidos integrantes del frente amplio. Eso no es conveniente para los intereses del partido de Dante. Aun así, ya hay visos de una ruptura anunciada al menos, en Jalisco.

En esta aritmética, Pablo Lemus Navarro, quien se ha posicionado hasta ahora como la alternativa más competitiva de Movimiento Ciudadano en la contienda por la gubernatura de Jalisco, se estaría perfilando para suceder a Alfaro Ramírez, no solo en la titularidad del Poder Ejecutivo de esa entidad, sino también en la jefatura política del emecismo jalisciense. Sin embargo, la correlación de fuerzas internas del partido se sacude.

De esta manera, en un escenario en el que Dante Delgado y sus arrebatos opten por desplazar a Lemus Navarro para elegir a otro aspirante como candidato por la gubernatura, por el choque con Enrique Alfaro, se vuelve el punto de inflexión y eso es otro momento para la posible ruptura en esa fuerza política.

Dante Delgado se encuentra en el momento de definir un proyecto nacional con un partido completo o perder un espacio y trabajar con una escisión a cuestas que le acarrea más negativos a su cuenta y juega en su contra. Su despertar tardío ante la sucesión adelantada juega en contra de su partido acusado de ser comparsa de Morena.

Con esos elementos en contra y la posible fractura, Dante Delgado se mantiene aferrado al control del partido. La única voz es la del dirigente, que ahora, ya da visos de caudillo, como era la vieja escuela política priistas. De la que, por cierto, es egresado.