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Dobleces

19 de Julio 2023

El lado oscuro de la CNDH

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

Al interior de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la violencia institucional está normalizada por las dos principales figuras de máxima autoridad, la presidenta del organismo Rosario Piedra y Francisco Estrada Correa, secretario Ejecutivo. Acusaciones de hostigamiento laboral y uso de la dependencia como agencia de colocaciones forman parte del manejo surrealista de la llamada “defensoría del pueblo”.

Y es que, Francisco Correa Estrada es el artífice y mangoneador de la estructura ténica y operativa del organismo. Desde su posición, señala, acusa y utiliza a la comisión para promover su agenda política-personal, disfrazada con la reivindicación del henriquismo, es decir la apología y llamado al levantamiento armado de las masas.

Ahora, a través de un documento enviado a Tania Reneaum Panszi, secretaria Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la senadora Kenia López Rabadán, presidenta de la comisión de Derechos Humanos en el Senador de la República, los trabajadores de la CNDH personal jurídico y administrativo, solicitan su urgente intervención “ante la grave violencia institucional que se está cometiendo contra nosotros, violando nuestros derechos humanos, al respecto a nuestra dignidad y estabilidad emocional y salud mental. El ambiente de persecución laboral que la presidenta de la CNDH ha instruido contra trabajadores hace un ambiente laboral que no respeta nuestros derechos”.

La carta hila una serie de atropellos a los derechos laborales desde 2019 y que se han agudizado para mantener el control del personal y evitar que se salga de las manos de Estrada Correa, el manejo político en el que se encuentra la comisión.

“El maltrato laboral de que somos objeto los trabajadores de la CNDH y por eso pedimos su intervención para frenar las actitudes despóticas, arbitrarias y de prepotencia de los titulares de las visitadurías, como ejemplo las actitudes despóticas de la directora general de la primera visitaduría general Claudia Franco que cree saberlo todo y poco sabe sobre la investigación de quejas y menos cómo resolver expedientes, pero eso si, nuestros compañeros visitadores adjuntos mujeres y hombres con experiencia son humillados por ella y los trata como si fueran retrasados mentales y nadie puede decir lo contrario aunque esté mal ella porque viene la reprimenda”, detalla la carta cuya copia se encuentra en poder de este espacio.

A este grupo de hostigadores laborales se suman, los directores generales de la quinta y la sexta visitaduría, Raúl Ramírez y Carmen Ojesto, son permanentes siempre con la amenaza de levantar actas por cualquier motivo. 

Los empleados de la CNDH exhiben dos casos en los que hay exclusión racial hacia los trabajadores mexicanos de la comisión, ya que señalan que “sin perfil, sin estudios, sin requisitos legales como la contratación de dos extranjeros en la cuarta visitaduría general y con puestos directivos, uno como subdirector de conciliaciones de nombre Uriel de Jesus Pineda nicaragüense y otro de nombre Jean Philibert Mobwa de la República del Congo, como director de asuntos indígenas, nos preguntamos ¿no hay mexicanos con perfil para esos puestos? No es por discriminación, es por conocimientos y perfiles adecuados que en este caso no cumplen ninguno, ¿o la CNDH buscó en el pueblo mexicano a alguien primero para ocupar esos puestos? El Órgano Interno de Control avaló ilegalmente esas contrataciones”.