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22 de Mayo 2024

Israel Mendoza Pérez

La ensoñación de Máynez

@imendozape

La campaña de Jorge Álvarez Máynez, candidato presidencial por emecé, dio un viraje para dejar atrás el episodio del “borrachazo” y transitar a la ensoñación del poder.

Al momento de exigir, a los medios de comunicación, cubrir su campaña inició un proceso de cambio de estrategia, orquestado desde el war room del abanderado, la primera fue meter el tema de la declinación por parte de Xóchitl Gálvez y luego el jaloneo con los dirigentes del PRI y PAN. Ello mantuvo la atención sobre el abanderado presidencial durante una semana. Justo previo al debate.

Sin embargo, eso es el maquillaje. El fondo sigue igual. Las propuestas de Álvarez Máynez carecen de conocimientos y viabilidad, tanto, en lo político como en la legalidad. El caso más destacado sobre su falta de conocimiento es proponer un gobierno de coalición. 

“Lo que propongo es un gobierno de coalición, más parecido a lo que se da en los sistemas parlamentarios que en los sistemas presidenciales, es decir, con una agenda y con un programa de gobierno por delante”, expresó en su momento.

Aunque el artículo 89 de la Constitución contempla el gobierno de coalición no hay leyes secundarias para ponerlo en marcha. Lo que propone, en términos reales y prácticos, es un gobierno de cuotas políticas.

Y es que falta reglamentar el gobierno de coalición y esa es la siguiente etapa política de gobierno para el país; se debe terminar con la tentación de un gobierno autoritario. Ese es uno de los primeros objetivos. Ya que el actual sistema político de gobierno ya caducó y no puede ser presidencialista y de aquello que se conocía como: “papá gobierno”.

En la actualidad, se busca un gobierno con más contrapesos, por ello es que al transitar por un gobierno de coalición no significa un reparto de cuotas; quien tenga derecho a cuatro o cinco asientos en el gabinete debe proponer una terna de tres por lo menos, con las mejores personas, pero el presidente elige. Pero para Máynez, el pragmatismo es coalición.

Este tipo de gobierno de coalición, no es de cuates ni de cuotas es que se tienen que proponer las mejores opciones; otro elemento es que se tenga una ciudadanía más exigente de quiénes serán los secretarios de Estado. Sin embargo, Máynez y su desconocimiento llevaron el debate de un gobierno de coalición a una simple declinación. No hay idea ni densidad. Solo lo escandaloso para sumar popularidad.

Para un proyecto de este tamaño requieren nuevos esquemas de gobiernos, más que solo una declinación, es el impulso de un nuevo régimen político y que se puedan reglamentar los gobiernos de coalición.

Máynez soltó la ocurrencia, pero en la práctica se diluye, ya que el gobierno de coalición es la integración desde la presidencia, los legisladores y partidos que lo conforme. Además, de la suma de la ciudadanía como base para la creación de un proyecto de este tipo, no solo es la pretensión de sumar a su favor. En la ensoñación del poder es en lo que estriba la debilidad de sus planteamientos.