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Víctimas de delito por ser diferentes: Crímenes de odio

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29 de Noviembre 2023

JESSICA ROSALES

Diversas circunstancias motivan a un delincuente a cometer un delito, pero cuando se trata de agresiones o asesinatos en contra de integrantes de la población LGTBIQ+, la principal causa es el hecho de ser diferente, su orientación sexual o identidad de género, así lo demuestra la estadística sobre crímenes de odio registrados en el país.

La muerte alrededor del activista saltillense Ociel Baena Saucedo quien se autodenominaba Magistrade, impulsando el lenguaje inclusivo y reconocimiento de los derechos del género no binario tras ocupar dicho cargo en el Tribunal Electoral del estado de Aguscalientes, exhibió la homofobia e intolerancia que persiste en el país. 

Destapó también los pendientes legislativos para investigar y sancionar como crímenes de odio los delitos cometidos contra personas de la diversidad sexual.

Aunque las encuestas del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ubican a las personas LGBTI en los primeros lugares entre las poblaciones con los mayores índices de discriminación en el país, únicamente 12 estados tienen tipificadas las agresiones y homicidios contra la población de la diversidad sexual, pero solo 6 de ellos, específicamente como crímenes de odio.

Las entidades que incluyen tipos penales que agravan las penas de estos delitos son: Ciudad de México, Baja California Sur, Colima, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz y Aguascalientes.

En el caso de Coahuila, el Código Penal contempla que el homicidio por preferencia sexual es sólo un agravante y no lo tipifica como crimen de odio, lo que hace casi imposible que se considere dicha característica en la investigación y posterior sanción.

Se duplican los homicidios de personas de la diversidad en 2023

En México durante la actual administración federal, del 2018 a la fecha, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBTQ+ en México y Fundación Letra S documentaron 453 crimenes de odio,  92 en 2018, 117 en 2019, 79 en 2020, 78 en 2021 y 87 en 2022, mientras que en lo que va del 2023 se registran 175 casos.

Son las mujeres trans las víctimas más numerosas, equivalente al 55.2 por ciento de los casos totales. Estas cifran  permiten estimar una tasa de 15 homicidios por cada cien mil habitantes transgénero, superior a la tasa general de homicidios de mujeres cis (mujeres heterosexuales) reportada por el INEGI en 2021, que equivale a 6 por cada cien mil habitantes.

En Coahuila del  2014 al 2023 se documentaron 21 asesinatos con violencia,  6 torreón, 4 en Monclova, 4 en Saltillo, 3 en Acuña, 2 en Piedras Negras, uno en Nava, y uno en Parras de la Fuente; de los cuales, 10 se cometieron contra mujeres trans, 9 contra hombres gay y dos en mujeres lesbianas.

¿Cómo se identifica un crimen de odio contra la población LGTBIQ+?

En México, la orientación sexual, identidad o expresión de género han sido motivo de violencia, por lo que arrebatarle la vida a una persona por ser diferente a lo heteronormado debe considerarse un crimen de odio, así lo señala Noé Ruiz Malacara, presidente del colectivo San Aelredo.

El activista considera que los discursos de odio hacia esta comunidad ponen en riesgo a quienes son parte de la diversidad sexual, pero las leyes en gran parte del país no sancionan estos hechos con la perspectiva necesaria ni considera la vulnerabilidad y discriminación que se antepone a los homicidios.

“Otra de las cosas que no se ha entendido es el modus operandi en que ocurren esos asesinatos, cómo se encontró el cuerpo, qué utilizaron para asesinarle, cuál fue el proceso anterior a la muerte y la mutilación de los miembros de algunas de sus partes íntimas”, comenta.

De acuerdo con el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio las agresiones mortales contra las personas LGBTI+ no se limitan a los disparos, a las cuchilladas o golpes, en algunos de los casos el cuerpo de las víctimas presenta evidencias de una combinación de éstas, incluso hay presencia de mutilaciones y de una brutalidad que suele caracterizar muchos de los asesinatos de personas LGBTI+ en México.

Las víctimas fueron sometidas a múltiples violencias: golpes, violencia sexual, indicios de tortura (cuerpos atados de pies y manos y embozados). Ensañamiento con los cuerpos ya sin vida: decapitados, quemados y rematados por autos en marcha.

Ruiz Malacara menciona que en 2018 se presentó la iniciativa para tipificar el crimen de odio impulsada por la diputada del PRD, Claudia Ramírez Pineda; y en 2020 la diputada del PRI, Martha Loera la retoma, lo que generó ataques hacia la legisladora de grupos en contra, dejando la popuesta en “la congeladora”.

Pendiente inclusión de LGTBI en postulaciones de partidos políticos

Otra de la áreas en las que integrantes de la población LGTBIQ+ han sido excluidos y discrimados es en la política, evadiendo mediante lagunas legislativas la posibilidad de que accedan a candidaturas para cargos de elección popular y posiciones de poder.

En Coahuila en 2021 surgieron las primeras sentencias del Tribunal Electoral del Estado para implementar acciones afirmativas en favor de poblaciones vulnerables, es decir, medidas temporales que permiten la participación efectiva de grupos que han sido historica y estructuralmente relegados, violentados y vulnerados, entre ellos, de la diversidad sexual; sin embargo, no se les ha garantizado su plena participación.

El consejero del Instituto Electoral de Coahuila, Óscar Daniel Rodríguez Fuentes, explica que en el pasado proceso electoral una mayoría de cuatro consejeros frente a tres votos en contra, uno emitido por él, aprobaron una cuota genérica en la que los partidos podían postular a personas vulnerables sin obligarlos a ser específicos.

Y aunque la ley habla de que las personas con discapacidad, los jovenes, y adultos mayores se consideran vulnerables, los partidos políticos postularon a candidatos que cumplían con la edad, pero que de forma evidente estan en una posición privilegiada en la sociedad y no en situación, por ejemplo, de pobreza que confirme dicha vulnerabilidad, evadiendo mediante esta laguna su deber de abrir espacios a verdaderos grupos desprotegidos e  históricamente  excluidos. 

“Entonces los partidos aprovecharon esto para poner jóvenes y adultos mayores, no llegó la persona indígena, con discapacidad o LGTBI al Congreso estatal, entonces esta supuesta inclusión que mis compañeros en el Consejo hicieron de todos los grupos, al final se tradujo en que no llegara nadie”, comentó.

Ante ello, se presentó una impugnación cuya resolución obliga al OPLE a hacer acciones afirmativas, es decir, llevar a los partidos políticos a abrir realmente espacios de elección popular específicamente a personas de la comunidad LGTBI en la siguiente elección local que pone en juego 522 lugares en los Ayuntamientos, dejando pendiente las de grupos indígenas y con discapacidad, que será un siguiente paso.

Burlarse de una identidad es un acto violento: activista 

Hace algunos años surgió en México el género no binario que impulsa lenguaje inclusivo, para dar identidad a quienes no se identifican como hombre o mujer; sin embargo, esto también ha provocado el rechazo de la sociedad y con ello los discursos de odio.

Kenia Bernal, representante del colectivo Lxs Otrxs Morrxs, expone las instituciones como la Real Academia Española (RAE) existen para documentar no para regular como funciona la lengua y el habla, pues “el lenguaje inclusivo no es un capricho de unos cuantos, sino una necesidad de un grupo de la población, por lo que burlarse de ello es un acto violento”, manifiesta.

Aclara que los colectivos pretenden visibilizar las necesidades de este grupo de la población, pero no con ello imponer una forma de pensar. Incluso compara acciones de grupos religiosos o políticos que tratan de imponer ideologías y no son criticados. 

“Esas ideas o pensamientos conllevan discriminación, dicursos de odio o que se le arrebate la vida a alguien. Nosotros como organización o población LGBTI no vamos por la vida evangelizando, no nos ves afuera de las iglesias o escuelas pidiendo o imponiendo cosas”, señala. 

Expone que los colectivos pretenden visibilizar sus problemáticas y obtener el reconocimiento de los derechos de este grupo de la población, acciones que se tornan complejas ante una sociedad intolante y poco empática con lo que representa no solo en la sociedad sino al interior de las familias la existencia de un integrante de la diversidad sexual.