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Honrar a la muerte, para celebrar la vida

Satirizamos a la muerte para enfrentarla. Foto: Cortesía

Satirizamos a la muerte para enfrentarla. Foto: Cortesía

08 de Noviembre 2022

En noviembre se celebra una de las tradiciones mexicanas más importantes:  el Día de Muertos, fecha en la que, según algunas creencias, podemos conectar con los seres queridos que ya se fueron, y enfrentar el temor a trascender celebrando la vida

JESSICA ROSALES

Cuando se pierde a un ser querido, cada persona vive y enfrenta su duelo de manera distinta, incluso hay quienes temen que llegue la hora de su muerte. Es en México en donde la cultura encuentra en sus tradiciones esas costumbres que nos permiten, por lo menos una vez al año, honrarla, enfrentarla, satirizarla, y celebrar la vida.

Expertos en el tema, hablan para Sexto Día de los significados de una de estas tradiciones y cómo es posible conectar o percibir las manifestaciones de las almas que vienen de visita, esas de los fieles difuntos.

“En el concepto de tanatología la muerte es sólo la ausencia de vida”, así lo manifiesta Cynthia Fuentes Lerma, directora del Museo La Katrina en Saltillo, quien desde hace 13 años elabora catrinas y convive diariamente con el significado de lo que hoy representa la imagen de la muerte, plasmada en esqueletos como parte de los atractivos de este recinto turístico.

José Guadalupe Posada fue un ilustrador, grabador y caricaturista creó en 1912 a “La Calavera Garbancera”. Fue Diego Rivera, pintor y muralista mexicano, quien dejó, entre sus obras más importantes, Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, y colocó en primera línea esa Calavera que bautizó como La Catrina.

Erik Morales, director del Museo la Katrina, describe el 2 de noviembre como una fiesta nacional, en la que la mayoría de los mexicanos celebra colocando altares de muertos, haciendo verbenas populares y actividades alusivas a esta fecha.

Al hablar de los orígenes de esta tradición, comenta que los Mayas, los Aztecas y Olmecas le rendían culto al Dios Mictlantecuhtli, el Dios de la muerte, y a quien se le representa como el esqueleto de un humano con una calavera con muchos dientes.  

Relata que cada noche se hacía un sacrificio humano y cuando se sacrificaba a la doncella su corazón se ponía en una bandeja de plata con amaranto para entregárselos a los reyes, y cuando llega la evangelización se sustituye el pan de trigo con amaranto o azúcar y en formas de huesos con lo que nace el pan de muerto.

Sobre los altares, expone que existen los de un nivel que es la tierra; de tres niveles: la tierra, el cielo y el infierno; y de siete niveles que corresponde a cada uno de los pecados capitales.

“De los más importantes están los que tienen la cruz de cal, de ceniza, de metal o madera que representa la llegada del español a México y con ello la religión católica, se pone el camino de velas, la flor de cempasúchil, que les permite al espíritu llegar”, comenta.

El perro Xoloitzcuintle es el guía que ayuda al espíritu a cruzar el río de las siete brazas, un río largo lleno de fuego y demonios, según las creencias. Las monedas de cobre y plata es el peaje que hace el espíritu con el perro que lo lleve y una vara de rosal para espantar a los demonios.

El Museo de la Katrina cumplió su 13 aniversario. Foto: Cortesía

 

Satirizamos a la muerte para enfrentarla

Fue el pasado 2 de noviembre cuando el Museo La Katrina celebró su aniversario 13.  En su experiencia elaborando catrinas, vistiéndolas y viviendo con ellas, Cynthia Fuentes Lerma considera que esta cercanía con “la huesuda” le ha enseñado a valorar y celebrar la vida.

“Sí le tenemos miedo a la muerte, me ha tocado muchísima gente que me pregunta ¿Cómo le haces para vivir con la muerte siempre? Yo la hago y platico con ella, y lo que me ha dejado de enseñanza es realmente disfrutar la vida, pues lo único seguro que tenemos es la muerte, vivimos pensando que nunca vamos a morir y se acumulan las emociones, entonces convivir con La Katrina, me cuestionó si fuera el último día de mi vida ¿qué me gustaría hacer?”, comparte.

El 29 de octubre inauguró la exposición fotográfica “Mucho Corazón” con fotografías de Mónica Silva, cuyo objetivo fue retratar a 20 personajes saltillenses caracterizados de catrinas y catrines en el marco del aniversario del recinto; sin embargo, ésta incluirá más personajes que el próximo año se sumarán a esta actividad.

 

Lo que se dice: Las leyendas de Saltillo

“Una leyenda tiene un porcentaje de algo que alguien les platicó, que alguien vivió, y otro porcentaje de fantasía”, dice Erik Morales, director de La Katrina, quien señala es contada dependiendo de la región del país. Incluso comenta que hay países de Latinoamérica que tienen su propia versión de “La Llorona”.

Además de las tradicionales leyendas que cuentan en el Museo, Erik Morales, comparte algunas experiencias que los han sorprendido y aunque este recinto está lleno de energías, creen que al preservar los recuerdos de a quienes pertenecieron los objetos gozan de cierta protección.

Relata como un día unos turistas locales pidieron un recorrido por el Museo encabezado por los dueños del lugar, “Sucedió a un mes de inaugurado el Museo, nosotros no abríamos los lunes, y el martes una señora nos hizo la petición y nos aseguró que su hijo y sus nietas visitaron el lugar y eran otras personas”.

Añade, “Al año, esa señora se encontró a mis hijos con sus abuelos y dice -Él es mi hijo y mis nietos que fueron al Museo, diles cómo eran los señores-, resulta que describió a mis abuelos paternos lo que conmovió a mi padre”.

Erik Morales y Cynthia Fuentes Lerma, directores del Museo de la Katrina.

La manifestación de almas son misiones de muerte

La parasicóloga y vidente Odeth señala que la muerte es trascender y entregarnos para una vida mejor, para estar más elevado energéticamente, en sabiduría y conocimiento.

Explica que no sólo el 2 de noviembre conectamos con los difuntos, pues destaca que cuando alguien muere se da la trasmutación, que es el momento del desprendimiento entre alma y cuerpo. “Posterior a eso, entra en una misión de muerte, y si en ella se le permite manifestarse, lo hará”, señala.

Aunque en la religión existe la creencia de que después de cinco años de la muerte el alma del difundo podrá visitar los altares y ofrendas, Odeth señala que esto puede ocurrir a las 70 horas del fallecimiento, en sueños, moviendo cosas o incluso haciendo daño si es un alma no depurada. Después, dice, viene la transmigración que es la reencarnación del alma en otro cuerpo.

La parasicóloga indica que los mensajes de quienes ya murieron se manifiestan en sueños, también en calor que es energía fuerte o frío energía débil, pues hay personas que tienen pendientes por resolver y no necesariamente se manifiestan en familiares sino en grupo de almas, personas que pueden percibir y emitir su mensaje. 

“Yo les recomiendo que si experimentaron una pérdida reciente o no, cuando vayan a dormir, pongan un vaso de agua, una veladora y durante tres días mencionen su nombre siete veces, respiren profundo y quédense pensando en el mejor recuerdo con esa persona, se quedan dormidos y se va a manifestar”, dijo.