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El consuelo de entregar un cuerpo

Armando López Guerrero participó en las labores de rescate en Turquía. Fotos: Especial

Armando López Guerrero participó en las labores de rescate en Turquía. Fotos: Especial

28 de Febrero 2023

Topo coahuilense en Turquía

Con vocación para ayudar desde los 16 años, Armando López Guerrero cuenta a Grupo Región sobre su labor en aquel país

Claudia Olinda Morán

A más de 12 mil kilómetros de distancia de su país, Armando López Guerrero, un rescatista de Múzquiz Coahuila, hurga bajo los escombros en busca de víctimas del sismo que cobró más de 44 mil vidas en la frontera entre Siria y Turquía. Fue un buen día, él y su equipo rescataron los cuerpos de dos personas. Al menos dice, sus familiares tendrán ese consuelo negado a miles de desaparecidos.

“Fue un día muy largo, desde el día de ayer se tenía contemplado que estaban esos cuerpos ahí, pero desgraciadamente son casas de cuatro o cinco pisos, y la mayoría de los pisos que se derrumbaron fueron el uno y el dos, que es en donde se queda atrapada la gente al ir bajando”

“Logramos rescatar dos cuerpos, dos jóvenes, uno de 16 y uno de 18 años, eran hermanos, falta la mamá de ellos por rescatar. Se está trabajando con maquinaria para derrumbar los cuartos que están en la parte de arriba y trabajar con seguridad y empezar a rescatarlos durante la noche o mañana en la mañana”.

El 19 de febrero las autoridades turcas concluyeron labores excepto en dos ciudades, una de ellas Hatay, en donde se encuentra el rescatista originario de Múzquiz. Coahuila. Son las 11 de la mañana en Saltillo, y en Turquía Armando López acabó las labores del día a alrededor de las 8 de la noche. Está por tomar un descanso y detrás de él se escucha el ruido incesante de los motores para producir energía.

“Es maquinaria trabajando, tenemos plantas de luz por eso se escucha el ruido, ya se oscureció y andan trabajando”.

Cuando Armando López Guerrero llegó a Hatay, de la antigua ciudad turística ya no quedaba nada, lo único que escuchó al llegar eran gritos y lamentos pidiendo ayuda.

“La desesperación de la gente por querer recuperar los cuerpos, que les ayuden. Desgraciadamente son muchas casas dañadas y es mucho el apoyo que se necesita dar aquí. De 100 casas si acaso una puede estar medio buena, fue mucha la destrucción”.

Las condiciones de los rescatistas, también son precarias, además del frío y las dificultades propias de una tragedia de esta naturaleza, la guerra cercana lesiona a la ya de por sí escasa ayuda humanitaria y el abasto de alimentos. En la zona de Hatay la temperatura desciende a niveles bajo cero durante la noche. Los rescatistas descansan en tiendas de campaña en la zona de desastre en medio de un paisaje nevado.

Su alimentación se basa en consumir agua y una especie de sopa de papa y pan blanco.

Vocación de servicio

Armando Lopez Guerrero tiene 44 años, es hijo de Luis López Long y María de la Luz Guerrero, ambos ya fallecidos. Y si bien creció en una zona minera en donde la actividad en los pozos de carbón está marcada por la tragedia, fue un incendio ocurrido cuando él tenía 16 años, lo que lo movió a dedicarse ayudar en situaciones de emergencia y fundar el grupo de Rescate Múzquiz.

“Tenía algunos 16 años y se prendió un terreno baldío, no había quien apoyara a apagarlo. En ese tiempo llegaron policías, soldados. Me metí con ellos a trabajar con una manguera para apagar el terreno, había un tanque de gas de mil litros, un camión escolar se estaba quemando y de ahí me nació el apoyar en los desastres”.

Armando se encuentra bien, allá dice, también se utiliza la señal de silencio levantando el puño cerrado. A su regreso, lo único que desea es primero darse un buen baño y tomar una buena comida, relajarse y descansar.

 

FRASE:

“Desgraciadamente son muchas casas dañadas y es mucho el apoyo que se necesita dar aquí. De 100 casas si acaso una puede estar medio buena, fue mucha la destrucción”,

Armando López Guerrero,

topo coahuilense