Capital Coahuila
WWW.CAPITALCOAHUILA.COM.MX
Sábado 24 de Febrero 2024
UnidadInvestigación
| | |

Dobleces, Sazonan radicalización

03 de Marzo 2023

Israel Mendoza Pérez

El plan B es el dardo envenenado rumbo a los comicios de 2024. Sea cual sea la decisión de la Corte en las controversias presentadas por los partidos de oposición, la polarización encontrará en las campañas electorales y los dos bloques políticos, la caja de resonancia ideal.

La virulencia verbal desde la mañanera del presidente, Andrés Manuel López Obrador, contra la ministra, Norma Lucía Piña Hernández es apenas el prefacio de la confrontación futura. En este contexto, las recientes acusaciones contra el poder judicial no significan que la Corte resuelva en contra del plan B impulsado por la cuatroté.

La expectativa de los ciudadanos que acudieron a la concentración en el Zócalo, las plazas públicas del interior de la república; así como en el extranjero es elevada y, por lo mismo, se espera una resolución en “blanco y negro”. Después de la marcha del domingo 26 y el llamado a los ministros de la Corte a defender la democracia y el poder del voto, en voz del ministro en retiro, José Ramón Cossío se busca orientar la resolución a favor de los opositores a la cuaroté. Ese es un riesgo y una aspiración temeraria.

Sin embargo, los fallos de la Corte siempre van en sentido técnico. El único problema que señalan los especialistas es que en este tema, el resultado debe ir acompañado de una explicación técnica y de un manejo de la comunicación adecuada, de lo contrario se corre el riesgo de tener un país colisionado en pleno proceso electoral.

Resolver a favor de la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador es poner a la otra mitad del país en contra de la Corte y acusar de favorecer al grupo político del presidente. En caso contrario, la acusación de fraude enarbolado por Morena y sus aliados provocará un escenario más radical que el de 2006. En todo caso, ambas partes acusarán a posteriori a la jornada electoral de 2024 de un fraude. La acusación de un país que no termina de encontrar la reconciliación y la hornilla encendida sobre una sociedad caldeada por un sexenio maniqueo.

Lo que no mide la cuatroté es que en este caso, el INE no solo es el organizador y árbitro de la contienda electoral. Además, se convierte en el instrumento de transmisión pacífica del poder. De trastocarse ese esquema, el país se convulsionará y los responsables serán los ministros de la Corte.

En este caso fundamental en materia electoral, la ministra Norma Piña tiene que romper el paradigma de que “los jueces deben hablar por sus sentencias”. Es hacer entender a la sociedad de que lo decidido responde a una argumentación sólida y en beneficio de la democracia.

El escenario no es fácil para el poder judicial. No hay voces —por ninguno de los bandos— que llamen a la paz ni a la reconciliación, el país tiene la mecha expuesta, los bandos cayeron en el juego del presidente. Al tiempo que mueve a su partido, también jalonea a su cancha a la oposición.