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Corridos tumbados, una cultura de excesos

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08 de Noviembre 2023

JESSICA ROSALES

Derivada de un estilo musical, la nueva moda de los jóvenes en México se caracteriza hoy en día por ropa de marca, autos último modelo, incluso fajos de billetes que se exhiben por las redes sociales. Se trata de la cultura de lujos y excesos plasmada en letras musicales de la nueva tendencia de “Corridos Tumbados” que llevan a una vida de apariencias, música que además enaltece al narcotráfico y a los líderes de cárteles.

Este nuevo estilo no se trata sólo de una manifestación musical, pues en la actualidad representa la imagen que los jóvenes quieren mostrar con el término “alucín”, el cual hace referencia a la apariencia de una vida que no tienen y que, en algunos casos, emula hábitos asociados a la cultura del narcotráfico, aunque sin pertenecer a un grupo delictivo.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila llevó a cabo el Taller “Terminología tumbada, Cultura del exceso y consumo en los corridos contemporáneos”, y fue durante el programa Sexto Día de Grupo Región que expertos analizaron el tema que va desde la libertad de escuchar un estilo musical hasta la influencia que puede tener en los jóvenes y el impacto en la sociedad.

Esta nueva moda les brinda estatus al interior de los grupos a los que pertenecen; para los hombres significa fortalecer su virilidad y para la mujer la importancia de estar al lado de un hombre poderoso.

Cultura aspiracionista, el dinero fácil

Canciones como “Porte Exuberante” de Natanael Cano y Oscar Maydon, Diamantes de Natanael Cano o Nueva Vida de Peso Pluma, destacan los lujos en las letras de sus canciones que se convierten en una tendencia entre los jóvenes llevándolos a una vida aspiracionista.

Es así que en una parte de las nuevas generaciones impera el estatus y la presión social en la que pertenecer a un grupo podría ser lo más importante.

Juan Bosco de la Cruz Rangel, egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UAdeC, comenta que la cultura material se manifiesta en algunas de estas canciones que tienen un público joven, el cual cree que puede acceder fácilmente a los lujos sin importar a qué costo.

“A veces las letras se presentan como ellos son, el eje en el que gira el mundo, es muy antropocentrista, pero también es egocéntrico, porque no importa si le haces daño a alguien o si alguien sale sufriendo, al final del día lo que importa es que tú tienes comodidad y lujos”, expone.

Bosco de la Cruz considera que, debido a lo atractivo de la melodía y el ritmo, la letra y su significado podría perderse, aunque hay a quienes le atrae obtener dinero y comodidades. 

Incluso destaca que los jóvenes desconocen quiénes son los protagonistas de dichas canciones, sus antecedentes y consecuencias de una vida fácil e ilegal.

Aunque Bosco de la Cruz opina que quienes interpretan estas canciones quieren mostrar un control en el consumo de droga, reconoce que hay jóvenes vulnerables que pueden tener una influencia negativa, por lo que llama a escuchar las melodías con responsabilidad.

Así mismo, considera que es responsabilidad de los gobiernos crear políticas públicas que acaben con la violencia que refleja esta música, para que sólo sea una moda y no un estilo de vida en donde la violencia se ha normalizado.

Reflejan la realidad de la violencia en México

Graciela Flores Flores, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UAdeC señala que los corridos tumbados reflejan una realidad cruda que vive el país inmerso en la violencia y, en gran parte, controlado por el narcotráfico que actualmente es el quinto empleador en México.

Aunque reconoce que puede ser una influencia para jóvenes vulnerables, destaca que de ninguna manera la música es responsable de las problemáticas del país como la pobreza y la normalización de la violencia, ni es lo que ha permitido la entrada, permanencia y crecimiento del narcotráfico.

La académica señala que este fenómeno magnifica la brecha generacional, y se diferencia en los lujos y excesos, pues, aunque el modelo musical ya existía, hoy se presenta con otro tipo de vestimenta, moda y roles entre los jóvenes.

“Lo que tiene de característica esta nueva oleada de corridos es precisamente la producción audiovisual. Anteriormente los grupos norteños que cantaban narcocorridos tenían una producción muy básica, no era tan fastuosa, ahora sí hay un discurso material interesante que eso también se ha vuelto muy atractivo para estas generaciones, y claro que estas imágenes son llamativas, las marcas caras, las nuevas generaciones están promoviendo un estilo de vida”, comenta Graciela Flores.

Indica que las canciones reflejan a una sociedad que existe y que vive en un mundo de apariencias, aunado a que las generaciones que nacieron en los años 2000 normalizan un entorno de violencia.

“La música influye, pero no es determinante, creo que más allá de los corridos hay un problema estructural social que se está pasando por alto y es muy fácil ofrecer la vía de que son los corridos tumbados, más bien es lo que hay detrás”, expone.

Añade, “La violencia está ahí y es muy cotidiana, el problema no es la canción, es la violencia que está ahí y se refleja en las altas esferas y creo que se ha normalizado tanto, yo creo que este fenómeno musical o cualquier otro hace visible algo que no queremos ver”. 

De los narcocorridos a los corridos tumbados 

La música en la historia refiere que en 1931 se creó el primer narcocorrido, artistas que le cantaban a los capos y líderes de cárteles; sin embargo, fue en el 2019 cuando Natanael Cano saltó a la fama al fusionar elementos tradicionales de la música regional mexicana con ritmos contemporáneos que mezclan el rap y trap, convirtiéndose en el precursor de los “corridos tumbados”.

Bruno Delgado Nuncio, egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UAdeC, comenta que fue en 1931 cuando se creó el primer narcocorrido “El Pablote”, grabado por José Rosales y Norberto González, dedicado al narcotraficante de Ciudad Juárez,  Pablo González, conocido como el rey de la morfina en esa localidad.

La segunda etapa de los narcocorridos surge en los años 70 y 80 con Camelia la Texana, personaje central del legendario corrido “Contrabando y traición”, escrito por Ángel González en 1973, que hizo famoso al grupo norteño Los Tigres del Norte.

“Entre 1980 o 1987 se comenzaron a censurar los narcocorridos en diversos estados, el primero fue Sinaloa, luego Tamaulipas, Nuevo Léon, Coahuila, donde más se consumía esta música”, comenta Delgado Nuncio.

Otros cantantes como Chalino Sáchez, los Tucanes de Tijuana, incluso Valentín Elizalde siguieron la línea musical con letras que mostraban las hazañas de los narcotraficantes, aunque algunas con letras que usaban metáforas para referirse a la disponibilidad y tipos de droga.

En la actualidad, Natanael Cano con su canción Cuerno Azulado reactiva una nueva tendencia de cantarle al narcotráfico a través de los “Corridos Tumbados” con sua canción prohibida, dicho por él mismo, ante la amenaza de muerte y el riesgo de cantarla, ya que hace referencia a Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Otras canciones como“Aerolínea Carrillo” de T3R Elemento y Gerardo Ortiz; “Tamaulipas de Peso Pluma, y “El Mencho” de Natanael Cano e Hijos de García, hablan de los capos y de mandos medios,  que enaltece la actividad de la delincuencia organizada y hacen apología del delito.