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Un albergue cerca de los corazoncitos

Foto: Mario González

Foto: Mario González

17 de Abril 2018

Saltillo, Coahuila / 17 Abril 2018

Por: David González

Foto: Mario González

Si vivir lejos de tu hogar es difícil,ahora hacerlo en un hospital de manera indefinida es aún más, pero todo este esfuerzo es poco para lo que una mujer, pero sobre todo una madre, hace por sus hijos que sufren alguna enfermedad y por quien vela día y noche hasta el lugar donde estén.

Así es el caso  de muchos matrimonios que tienen que dejar, el hogar,  a su familia e incluso el trabajo para vivir prácticamente día y noche en un centro hospitalario a la espera que un hijo deje la cama de la sala de cuidados intensivos y puedan llevarlo a casa.

Esto es lo que ha pasado Alma Cecilia Hernández Ojeda, una joven madre de familia que no alcanza ni los 20 años de edad y que ahora es la habitante del albergue del Hospital del Niño con mayor tiempo pernoctando en este lugar: Dos meses lleva en este centro médico día y noche.

Acompañada tan sólo por su madre, “Ceci”, como le dicen de cariño, salió del municipio de Múzquiz en febrero pues dio a luz a un niño de manera prematura.

“Tuve a mi niño a los siete meses de embarazo, pero resultó que traía un problema en la columna y los médicos nos recomendaron traerlo al Hospital del Niño en Saltillo”, contó.

Desde ese entonces y por más de dos meses junto con su madre e ingresaron al menor pensando que la atención por parte de los especialistas iba ser de algunos días.

Sin embargo, se toparon con la sorpresa de que la convalecencia iba ser larga y de un grado de complejidad para los médicas muy alta.

“Tenemos aquí dos meses, pero contamos con donde dormir, comer, bañarnos y lavar nuestra ropa sin ningún costo pero lo mejor de todo es que cerca de mi bebé” ya que cada tres hora tengo que ir a darle de comer”, dijo.

Esto es tan sólo uno de los ejemplos de los esfuerzos extraordinarios que una mujer puede hacer por los hijos enfermos, pero que se ayuda más cuando se cuenta con un centro para dormir como lo es el Albergue del Hospital del Niño de Saltillo.

Esta joven mujer actualmente es la inquilina de este albergue ubicado junto al hospital por Nazario Ortiz Garza, que más tiempo lleva en espera que la salud de su bebe mejore, pero a decir de los médicos de este centro de especialidades, hubo quien pasó hasta un año en esta casa de hospedaje gubernamental.

 

MÁS QUE UN HOSPITAL UNA CASA DE ASISTENCIA

El director del Hospital del Niño, Carlos Iván Oyervides García señaló que este albergue nació junto al proyecto del nosocomio hace 40 años por donde muchas madres y padres han pasado largas noches en espera de que sus hijos sean dados de alta.

Subrayó que la atención que da esta institución es regional por lo que muchos de los pacientes en edad pediátrica llegan  del interior del estado e incluso de estados como San Luis Potosí, Durango, Nuevo León y Zacatecas.

Resaltó que al atender a niños de partes tan alejadas  las familias deben pernoctar cerca para poder estar al pendiente de los partes médicos de la evolución de sus hijos.

“A veces las enfermedades hacen que los menores permanezcan hospitalizados un largo tiempo  o en una solo ocasión o que tengan que venir de manera frecuente y eso provoca el desplazamiento de su tierra de los padres”, contó.

Puso como ejemplo un paciente oncológico que tiene que ser sometido a quimioterapia donde la familia tiene que llevarlo de manera intermitente, lo que significa que gasten en ir y venir con los riesgos que esto genera.

“Por eso nació este albergue con el objetivo que papá y mamá puedan quedarse a descansar y recuperarse cada día que tengan que permanecer en Saltillo”, indicó.

Aclaró que el servicio del albergue es completamente gratuito con un apartado para hombres y mujeres que brinda una capacidad de 20 personas perfectamente instaladas en camas.

Resaltó que el albergue da asistencia a quien es de fuera de la región sureste, es decir que nos ea de Saltillo, Arteaga o Ramos Arizpe, pero con la excepción que  si son de ejidos de estas cabeceras lejanos si se pueden quedar.

Recordó que el hospital pone la energía eléctrica, el agua, dos habitaciones para hombres y mujeres, cocina, gas y refrigerador que son surtidas por un gran número de asociaciones que llevan despensas.

Lo único que piden dijo es mantener en buen estado y con higiene  este centro de alojamiento y que no metan ninguna sustancia u objeto prohibido  ni persona ajena y subrayó que es solo para “que papá y mamá se queden”.

Los casos de madres que sacrifican todo por estar cerca de sus hijos se cuentan a manos llenas, pues tan sólo este mes de abril la “casa está llena”, con más de 15 mujeres deambulando a la sala de urgencias, la sala de neonatos y de cuidados intensivos, pero que cuando se va la luz ya pasada la hora de visita se retiran a tomar un respiro en uno de los catres de este albergue, alguna solas otras con sus parejas.

Tal es el caso de 00 quien acudió de improviso pues una bronconeumonía puso en riesgo la vida de su bebé de tres semanas.

“Tengo que venir cada tres horas para darle de comer  y pues no me puedo retirar mucho, pero aquí la atención es muy buena con espacios para poder tener donde quedarnos”, señaló.

Mencionó que llegó sola a la atención de su hijo sin imaginarse que se tendría que quedar para velar por él y lo que se requiriera por algunos días.

La limpieza es impecable y el ambiente también pese al dolor que por dentro sufren algunas madres  pero que con entereza siguen “al pie del cañón” para el cuidado de sus hijos.

Así es como lo vio Patricia quien  llegó de un ejido de Torreón luego que su hijo de dos meses se rasguñó un ojo que casi le cuesta la pérdida del globo ocular.

Explicó que un hospedaje hubiera sido imposible pues también pensaban que entrarían y saldrían el mismo día, sin pensar que hasta hoy llevan ya más de una semana en Saltillo.

Apenas  se iba acomodar en una banca del lobby del centro médico pediátrico cuando otras madres la invitaron al albergue a unos pasos de la sala de urgencias.

De este modo cada madre que tiene el infortunio de tener un hijo hospitalizado, puede estar a solo metros de los médicos que con esmero atienen a lo más valioso que tiene en la vida, sus hijos.

 

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