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No busco belleza, busco emotividad en cada película: Rodrigo Prieto

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14 de Enero 2020

* El cinefotógrafo mexicano dice que nominación al Oscar ya es un premio

Por Claudia Pacheco Ocampo

México, 14 Ene (Notimex).- “No busco belleza, busco emotividad en cada película que fotografío”, resaltó Rodrigo Prieto, el mexicano que por tercera ocasión está nominado al premio Oscar, esta vez por su desempeño en El Irlandés (The irishman), de Martin Scorsese.

“Dicen que la tercera es la vencida, pero uno nunca sabe. El mismo Roger Deakins, quien es un maestro de maestros, estuvo nominado no sé cuántas veces, quizá 11 o 12 antes de ganar. El caso es que una nominación, ya es un reconocimiento importante para mí”, comentó el director de fotografía en entrevista con Notimex.

Lo es porque, dice, son los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas quienes votan por él. “Es un reconocimiento de mis colegas, de los fotógrafos como yo, lo cual ya tiene mucho significado”.

La mañana del lunes, aún con pijama y en cama, Rodrigo Prieto se enteró que había sido designado en la categoría de Mejor Fotografía para la ceremonia de la 92 entrega del Oscar, que se llevará a cabo el 9 de febrero en el teatro Dolby en Los Ángeles, California.

Su trabajo en El irlandés (The irishman) se medirá contra el de Lawrence Sher (Joker), Jarin Blaschke (The lighthouse), Roger Deakins (1917) y Robert Richardson (Once upon a time… in Hollywood), cinefotógrafos que conoce y admira por la calidad de su desempeño. “La competencia está ruda”, dice.

Sin embargo, esta vez vive de una manera diferente las nominaciones. “Estoy contento porque me encontraba en casa, en Los Ángeles, con mi esposa Mónica y mis hijas María Fernanda y Ximena. Ha sido un premio compartir este momento con ellas, pues en las ocasiones anteriores, estaba trabajando”, recordó.

Cuando se enteró que había sido considerado para Secreto en la montaña (Brokeback mountain, 2005) estaba en medio de la filmación de un comercial y con Silencio (Silence, 2017) viajaba hacia Taiwán donde ofrecería una plática. Supo la noticia seis horas después, ya cuando había bajado del avión.

Sí quiere el Oscar en sus manos

Aunque el cinefotógrafo de otros filmes como Alexander (2004), Babel (2006) y Amores perros (2000), no sueña con los premios, admite que le gustaría subir al escenario teniendo en sus manos la estatuilla más codiciada en el cine mundial y dedicarla a las personas relevantes en su vida.

Pero insiste en ser humilde y asegurar que lo más importante es que tiene la oportunidad de disfrutar su trabajo y de colaborar con gente extraordinaria como Martin Scorsese y otros directores de los que ha aprendido, como Oliver Stone, Alejandro González Iñárritu y Julie Taymor, con quien hizo The Glorias, que se estrenará en el Festival de Cine de Sundance.

“Los reconocimientos son el broche de oro y es muy lindo, pero en realidad, uno hace el trabajo porque es una expresión. Cada película es como empezar de cero, como si apenas hubiera terminado la escuela de cine e hiciera mi primer filme”.

Buscar una potencia dramática

Rodrigo Prieto asegura que antes de rodar vuelve a estudiar e investigar. Procura imaginar cosas específicas para el nuevo proyecto en busca siempre de algo diferente.

“Cada película que hago es distinta de otra, no sólo por la temática también por la manera en que abordó la fotografía. Trato de desaparecer un poco, de no ser protagónico con la iluminación o con el trabajo de cámara.

“Lo más importante es apoyar el drama, la historia y la psicología de los personajes. Creo que si notas la iluminación y notas la fotografía, estás fallando en tu trabajo”, subrayó.

El egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) de México y ganador en cinco ocasiones del premio Ariel otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, sostiene que él no busca belleza en su trabajo, busca emotividad.

“Eso es más importante que la iluminación y el trabajo de cámara. Yo me fijo en la textura, en que los movimientos sean una expresión del tema de la película, de lo que estamos tratando de narrar”.

No se trata, dijo, de hacer imágenes hermosas a la vista. “Y siento que es una gran confusión. La gente piensa que la buena fotografía tiene que ser bonita y no se trata de eso, se trata de hacer algo con una potencia dramática. Esa es siempre mi intención”.

El irlandés, uno de los retos más importantes en su carrera

El irlandés, protagonizada por los reconocidos Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, fue un reto muy importante en sus casi 30 años de trayectoria artística. Martin Scorsese le pidió retratar la memoria de los personajes, en específico de “Frank Sheeran‎” (Robert De Niro).

“Tenía que retratarlos de una manera que el espectador sintiera que también eran sus recuerdos. Para lograrlo, le di una coloratura similar a las fotos fijas de las distintas épocas, aquellas amateurs que tomaba la familia.

“Para la década de los cincuentas, le di un color basado en el kodachrome, que es una emulsión fotográfica muy popular en esa época. A los sesentas, le di una coloratura de hexachrome, que cobró fama en los 60 y 70”.

Conforme avanza la trama de El irlandés, explicó que el color va cambiando. “En el final le quité el color a la imagen, esencialmente en el momento que muere “Jimmy Hoffa” (Al Pacino), porque la vida del personaje pierde prácticamente su significado, entre su culpa y el ocultar lo que él hizo, su vida se queda sin color”.

Junto con Pablo Helman, diseñó un sistema de cámaras

Esa fue su propuesta a nivel visual y otro reto que enfrentó fue el uso de la tecnología que se inventó para rejuvenecer a los actores. La responsabilidad cayó en manos del argentino Pablo Helman, también nominado al Oscar en la categoría de Mejores Efectos Visuales.

“En conjunto diseñamos un sistema de cámara que lograra darle la información necesaria para capturar los efectos especiales y tener todos los detalles del rostro del actor a fin de que la computadora pudiera convertirlo en alguien joven”.

El sistema que crearon fue a tres cámaras para cada ángulo y que se movieran en sincronía. “La cámara principal o central se encargaba de filmar normal como en cualquier película, pero las otras dos tenían iluminación infrarroja, un mecanismo bastante complejo que tuvimos que desarrollar”.

“Trabajar con Martin Scorsese es un examen final todos los días”

Los efectos visuales es algo que, generalmente, ocurre en posproducción y el director de fotografía siempre está pendiente, pero en su caso, el involucramiento fue mucho más directo porque el nivel de exigencia de Martin Scorsese es demasiado alto.

“Se sabe que estás en la mira de él y que tu trabajo no puede ser mediocre. Es un director que conoce profundamente de cine porque ha visto infinidad de películas y su conocimiento es espectacular. No se le escapa nada y no puedes darle un encuadre regular o algo que no tenga fuerza porque él lo sabe”.

Mencionó que el cineasta de producciones como Taxi driver (1976) y El lobo de Wall Street (2013) no es muy técnico refiriéndose a distancias focales, pero sí lo es de sensaciones, de cómo siente un cuadro, un tipo de iluminación o una lente.

“Si él me dice que quiere algo extremo, a mí me toca interpretarlo. Me gusta trabajar de esa forma porque finalmente, la fotografía es un lenguaje expresivo. Prefiero que un director me hable sobre lo que quiere decir y cómo quiere que se sienta, a decirme cualquier técnica específica, pues eso es lo que a mí me toca resolver. Trabajar con Scorsese es como un examen final todos los días”.

-Fin de nota-

 

 

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