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04 de Julio 2024

¡Aún hay tiempo!

Por Hugo Díaz Aguilera

Lo que viene ocurriendo en los trabajos de “rescate” que desde 2018 se llevan a cabo en la mina 8 Pasta de Conchos, complejo minero perteneciente al Grupo México, producto del accidente suscitado en el 2006 y que sepultó bajo la tierra a 63 mineros no termina por sorprender a propios y extraños que creyendo haber visto todo hemos sido testigos de la verdadera cara del actual gobierno federal que se dice humanista y levantar continuamente la bandera de ayudar a los más desvalidos.

Recientemente les dijeron a las viudas y deudos de los mineros ahí sepultados que el accidente no se debió a una explosión y que medio mundo, incluyendo los medios de comunicación les habían mentido, pero no solo ello, sino que trataron de sembrar la animadversión de viudas y deudos en contra del propietario del Grupo México al cual pertenece dicha mina.

Les comentaron que como en el caso del pozo El Pinabete en donde un accidente cegó la vida de 10 mineros en donde se está pidiendo que la justicia alcance al propietario del predio, proceder similar debe seguirse en el caso Pasta de Conchos, y buscar que la justicia alcance a Germán Larrea propietario visible del Grupo México, ya que un hombre de apellido Escudero y otro más que eran los encargados de la mina solo eran trabajadores.

Es claro que la operación bajo la cual ambos complejos mineros funcionaban no es la misma toda vez que el pozo El Pinabete es considerado operaba de manera clandestina, mientras que Pasta de Conchos era un desarrollo minero totalmente legal y que operaba bajo normativas de seguridad establecidas, solo que quienes hoy llevan la investigación sepan algo que la sociedad de la región no conozca.

Hace algunas semanas en vísperas de la visita del presidente AMLO se anunció del hallazgo de restos pertenecientes a 13 mineros, lo cual fue calificado por el mandatario con un “orgullo para su administración por la inversión de recursos”, así lo citó al menos la revista Forbes México en su edición digital del 13 de junio a media mañana. 

Apenas terminaban de imprimir para la versión en físico los medios que retomaron la nota otro día y salió una de las viudas para decir que de pura casualidad se había enterado que los restos encontrados pertenecían a una sola persona y no a trece como en un principio se había declarado. La viuda calificó esta acción como una falta de sensibilidad y manejo poco serio de la información que para ellas es de vital importancia dado que hay viudas y deudos que ya fallecieron y jamás supieron de su ser querido.

Pero por si algo faltara en el amplio anaquel de sucesos alrededor del “rescate” de Pasta de Conchos, esta semana las viudas y deudos se vieron en la necesidad de llevar sombrillas y sillas para continuar con la vigilia de los trabajos que allí se realizan porque simple y sencillamente el mobiliario que servía para ayudarlos a resguardarse de los inclementes rayos del sol y evitar el cansancio había sido retirado y no habría más apoyo de ese tipo.

De esa manera ha cambiado, después del 2 de junio, el panorama para viudas y deudos de Pasta de Conchos con respecto a las promesas y dichos de quien les prometió que habría de cumplir con el rescate de sus mineros. Pero no todo está perdido, han transcurrido dos mil cuarenta días, ¡faltan noventa!