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24 de Junio 2024

Discordia rosa

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

La masa social llamada “marea rosa” se encuentra en disputa, entre Claudio X. González, por ser artífice de esa amorfa base social y los náufragos del PRD, en voz de Guadalupe Acosta Naranjo, que encontraron en esta, la plataforma político-electoral idónea para la creación de un nuevo partido político.

Sin embargo, en la aritmética elemental del perredista Acosta Naranjo y el panista Marko Cortés, sumar a la “marea rosa” a sus partidos es una operación ficticia, ya que los candidatos de extracción de la base social y simpatizantes a este movimiento no alcanzaron espacios para ser candidatos. Simplemente, fueron utilizados y traicionados para llenar calles.

El panismo de Marko Cortés habló de una alianza con la sociedad civil desde 2022. Sin embargo, la alianza de 2024 fue tradicional entre partidos. Se le cerró el paso a los ciudadanos, académicos e intelectuales sin partido. Ni los restos del perredismo que presumió ser una institución cualitativa dentro de la alianza “Fuerza y Corazón por México” abrió espacios a las voces ciudadanas. Solo fue el uso para crear un músculo dentro de la coyuntura de la polarización.

Jesús Zambrano hace unas semanas admitió que “se dejaron llevar por la ilusión óptica de las plazas públicas repletas, de la calle, de la conversación pública y de la ‘marea rosa’”.

Claudio X. González, cabeza de Unid@s, prefiere aportar el capital político que significó la “marea rosa” para una gran coalición entre partidos y sociedad, ya que entrar a un partido político es perder el control de la organización de ese grupo.

En este debate, la fuerza de la “marea rosa” es más local y no nacional. El mayor bastión es la Ciudad de México. Aunque a estas alturas con la derrota del PRD, para Jesús Zambrano cualquier multitud se convierte partido político para sumarlo a su avaricioso proyecto.

Un punto crucial fue la traición de los partidos políticos a los integrantes de la “marea rosa”, ya que no se tomó el carácter independiente de los ciudadanos ni se les llevó por un camino de ser los administradores y promotores de candidaturas ciudadanas. Sin embargo, este asunto de las mafias controladoras de los partidos, generó dos movimientos adversos. Primero, se desencantó a la ciudadanía a participar a lado de los partidos políticos, derivado de la naturaleza depredadora de los institutos políticos por los espacios de elección.

En segundo término, el modelo de partidos tradicionales se agotó y ya no les das para mantener y alimentar una clase política, a la que no se le dio un voto de confianza en las urnas el pasado 3 de junio.

Solo la ingenuidad y ambición de dirigentes como Zambrano y Acosta les fomenta la idea de que la “marea rosa” será su flotis. La traición está consumada desde los partidos y Claudio X. González tampoco se deja seducir por las voces de los dirigentes partidistas, ya que en este caso, el poder económico de X. González fue lo que atrajo a los dirigentes de los partidos y no al revés.