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Francisco Villalobos, el Obispo que transformó la Iglesia en Coahuila

Foto: Especial

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05 de Agosto 2021

Durante su obispado se crearon asociaciones civiles como Caritas y el Banco de Alimentos y se dio un gran apoyo a los migrantes; además, de recibir 4 parroquias, logró la construcción de 27 más y al finalizar su mandato se crearon otras 36 y el número de sacerdotes también aumentó a 103.

LESLIE DELGADO

“Dios me ha permitido llegar a hasta este momento con bastante conciencia, advertencia de lo que he tenido que actuar a lo largo de mi vida” señaló Monseñor Francisco Villalobos en el marco de sus bodas de oro.

Hace 50 años el Obispo Emérito, Monseñor Francisco Villalobos recibió por parte del Papa Pablo Sexto la orden consagratoria para que fuera obispo, de los 72 años que tiene en el ministerio sacerdotal, 22 estuvo en la Diócesis de Guadalajara de donde es originario.

El resto de su vida ha estado en Saltillo, es decir 49 años se ha dedicado a la labor pastoral en la capital de Coahuila: cuatro como obispo auxiliar, 25 y medio al frente de la Diócesis y 20 desde la aceptación de su renuncia por parte del Vaticano, tapatío de corazón, pero saltillense por adopción.

Actualmente, Don Francisco ostenta ser el obispo más longevo del país, sus 100 años de vida le han permitido servir a otros a través de su ministerio. El ingresó al seminario sin haber cumplido los 18 años, en tiempos de la persecución religiosa en el país; sobresaliente en estudios, posteriormente fue enviado a estudiar a Roma y el 14 de abril de 1946, en Guadalajara, recibió la tonsura, el 18 del mismo mes las Órdenes Menores de ostiario y lectorado, y el 20 el Acolitado y el Exorcistado.

Luego, en Roma, Italia recibió el Subdiaconado el 27 de marzo de 1948 y el 18 de diciembre de 1948 recibió el Diaconado, siendo finalmente ordenado presbítero por el Papa Pío doce el 02 de abril de 1949.

 

Su llegada a Saltillo

Siendo rector del seminario le sorprendió su nombramiento como obispo auxiliar de Saltillo, él mismo relata entre sus memorias, que no le animaba mucho aceptar la nueva encomienda, sin embargo, el cardenal José Salazar lo motivó a hacerlo. Fue el 03 de agosto de 1971 cuando Villalobos Padilla fue consagrado como obispo de Saltillo por la oración consagratoria del entonces Obispo, Luis Guízar Barragán en la Catedral de Santiago.

Poco a poco fue conociendo todas las parroquias, visitó barrios y cada seis meses visitaba durante una quincena cada una de las vicarías y regiones de la Diócesis, su labor se caracterizó en lograr la corresponsabilidad de todos los presbíteros, laicos y religiosos. Durante su episcopado el número de sacerdotes creció llegando a un total de 103 para la Diócesis y algunos religiosos.

Labor social

En su obispado, se crearon Caritas y el Banco de Alimentos, también tuvo gran interés por apoyar a los migrantes, posteriormente el crecimiento de la población hizo necesaria la creación de más parroquias, cuando se hizo cargo de la diócesis, en Saltillo había solamente cuatro, para 1999 logró la construcción de 27 y al final de su mandato se crearon 36 nuevas parroquias, además, cimentó las bases para la creación de la Diócesis de Piedras Negras, y fundó el Seminario Auxiliar de aquella ciudad.

El 26 de julio de 1996 celebró solemnemente sus Bodas de Plata Episcopales, y el 31 de diciembre de 1999, el Papa Juan Pablo II le aceptó la renuncia, siendo posteriormente nombrado, por el Consejo de Consultores de la Diócesis de Saltillo, Administrador Apostólico Diocesano, y el 20 de marzo del 2000 le entregó la posesión de la Diócesis a fray Raúl Vera López, siendo desde entonces obispo emérito de Saltillo. 

Por medio de un video publicado en las redes sociales de la Diócesis de Saltillo, Don Francisco habló de la vida episcopal que ha desarrollado por 50 años, con humor pero a la vez con sapiencia Monseñor manifestó que “hasta el último día de vida, celebrará misa”.

“Dicen los argentinos: mirá vos che para la que tenés no estás tan peor, estoy preparándome sobre todo en la oración para tratar de encomendarme a Dios a fin de que me asista, me ilumine y me ayude a reconocer lo que a lo largo de cincuenta años, Dios me ha permitido obrar con su gracia he logrado perseverar él me ha dado vida y capacidad de expresarme con toda libertad yo agradezco al señor todos estos beneficios” expresó Monseñor Villalobos Padilla.

“Dios me ha permitido llegar hasta este momento con bastante conciencia, advertencia de lo que he tenido que actuar a lo largo de mi vida. Doy gracias al señor y no me canso de reconocer que de no haber sido por él y por su gracia no podría afrontar la realidad de estos días” agregó.

Dice el Papa Francisco que los sacerdotes ancianos en realidad son los que en la oración, en la escucha, en el ofrecimiento de sus sufrimientos, ejercen un ministerio no secundario en sus iglesias. A pesar de las limitaciones propias de la edad, el Obispo Emérito aún puede realizar celebraciones eucarísticas, recorre apoyado de su bastón el gran pasillo de la Catedral de Santiago, su voz grave resuena entre las paredes del altar y sobre todo sigue conservando el cariño y aprecio de los saltillenses.

FRASE

“Celebraré misa hasta el último día de vida; estoy preparándome sobre todo en la oración para tratar de encomendarme a Dios a fin de que me asista, me ilumine y me ayude a reconocer lo que a lo largo de cincuenta años, Dios me ha permitido obrar con su gracia”

Francisco Villalobos 

Obispo Emérito de Saltillo