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Día de Reyes: la historia completa

Foto: Especial

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06 de Enero 2021

REDACCIÓN

 

El día de hoy se concluye el maratón ‘Guadalupe-Reyes’; las familias mexicanas se reúnen para degustar una deliciosa rosca con su respectivo chocolate caliente. Pero, ¿sabes de dónde viene esta celebración?

 

La historia de los Reyes Magos aparece por primera vez en el Evangelio, según San Mateo, donde se cuenta que un día como hoy, 6 de enero, unos “magos” provenientes de Oriente fueron guiados por la estrella de Belén hasta Jerusalén para adorar al rey de los judíos, es decir, al niño Dios que acababa de nacer.

 

No llegaron con las manos vacías. Como buenos padrinos llegaron con regalos: oro, símbolo de riqueza y poder, incienso, en homenaje a su divinidad, y mirra, un augurio de los años que más tarde pasaría Jesús.

 

Por esta razón, y en representación de este acto, los niños reciben regalos traídos por los Reyes Magos, a los que en la tradición se les deja comida y bebida por su largo viaje.

 

Sin embargo, los detalles más importantes se mencionan en los Evangelios Apócrifos, que es la versión extra canónica de la Biblia. Ahí, se menciona el término “mago” para nombrar a los sabios astrólogos, quienes se creía podían predecir acontecimientos a través de la lectura de las estrellas. Como este tipo de prácticas son prohibidas por el cristianismo tradicional, es omitida en la versión canónica de la biblia.

 

Aunque no se menciona en ninguna parte el número real de magos que buscaban al hijo de Dios, se les vinculó el número tres por  la Santísima Trinidad y el número de regalos que recibió el niño Jesús.

 

¿Entonces, eran magos o reyes?

Alrededor del siglo III, el padre de la iglesia Quinto Séptimo Tertuliano, interpretó que estos personajes venían de la realeza, tras leer el Salmo 72 del Antiguo Testamento: «Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes». Basándose en esta frase, empezó a denominar a estos personajes como “Reyes”.

 

Las primeras evidencias de sus nombres se remontan al siglo VI. En la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, Italia, se encontró un friso con la imagen de los tres personajes y sus nombres escritos en sus cabezas.

 

Los Reyes son presentados como Melichior, Gathaspa y Bithisarea. En el mismo escrito se relata que en ese tiempo se creía que los magos podían proteger contra enfermedades; bastaba con rezar una oración pronunciando el nombre de los tres reyes para curar a una persona.

 

De hecho, en algunos pueblos de Europa, el 6 de enero se pintaban las iniciales GBM en las puertas de las casas y establos, para proteger a las personas y a los animales del ataque de demonios y brujas.

 

Para el siglo XV, la apariencia de los Reyes Magos se había modificado para representar a las tres razas del mundo que se conocían en la Edad Media: Melchor representaba a Europa, Gaspar a Asia y Baltasar representaba África.

 

Sin embargo, la tradición más cercana a lo que festejamos actualmente data del siglo XIX, cuando en España se le adjudicó esta fecha a la Epifanía de los Reyes Magos.

 

A partir de finales de esa época, esta celebración se extendió hacía varios países, entre ellos México.

 

¿Qué tiene que ver la tradición de partir la rosca este día?

El origen de la preparación de la rosca de reyes nos lleva hasta la saturnalia romana, una celebración en donde se adoraba al dios Saturno y se llevaba acabo del 17 al 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno. En estas fechas, los romanos preparaban pan con dátiles e higos para festejar. Ellos iniciaron la costumbre de esconder una haba dentro del pan.

 

Con la llegada del cristianismo, la iglesia satanizó estas actividades consideradas paganas, e impusieron sus festejos bíblicos sobre éstas. Es por eso que celebraciones como Navidad y Día de Reyes coinciden casi en los mismos días.

 

Podemos intuir desde este punto que esta tradición inspiró a la preparación de la rosca que hoy en día conocemos, donde las habas fueron sustituidas por uno o varios muñecos de porcelana (ahora de plástico) y se construyó la simbología que hoy en día seguimos adaptando.

 

La rosca de reyes es la representación culinaria de la llegada de los Reyes Magos al pesebre. La forma ovalada de la rosca representa el amor infinito de Dios, los frutos cristalizados simbolizan las joyas de los Reyes Magos y el muñeco al niño Jesús, escondido entre el pan como lo estuvo en su tiempo del rey Herodes quien, celoso del enorme poder que el hijo de Dios traía consigo, ordenó su búsqueda y, en consecuencia, asesinó a todos los niños menores de dos años en Belén.

 

En México, esta tradición se extiende hasta el dos de febrero, Día de la Candelaria, pues la persona que haya encontrado al niño Dios en la rosca se convierte en su padrino o madrina, y tiene la tarea de cuidarlo hasta ese día. Esto representa la presentación de Jesús en el templo, 40 días después de su nacimiento. El nombre del Día de la candelaria se da en honor a la Virgen María de la Candelaria, que significa “luz santa que guía el buen camino”.

 

¿Por qué tamales?

Casualmente, esta fecha coincidía con un festejo de la cultura azteca, pues el primer día su calendario era dedicado a los dioses Tláloc, Quetzalcóatl y Chalchiuhtlicue, a quienes ofrendaban los famosos tamales. Esta mezcla cultural, dio paso a la costumbre que conocemos en la actualidad.

 

¿Hubo un cuarto Rey Mago?

Según la historia, un cuarto rey mago llamado Artabán quedó en reunirse con los otros tres en la Ciudad de Borsippa, en Mesopotamia (actual Irak). Sin embargo, no pudo llegar a tiempo al encuentro, por lo que Gaspar, Melchor y Baltazar continuaron su camino. Artabán tuvo que arribar el camino en solitario hacia Belén, siguiendo la estrella, pero al llegar se dio cuenta que ya habían partido hacia Egipto sin él.

 

Como sabemos, los reyes magos traicionaron al rey Herodes, pues él mismo había ordenado que le entregaran al niño Dios en cuanto lo encontraran. Cuando Herodes se enteró de su rebeldía, ordenó su captura. Por azares del destino, Artabán no pudo escapar de ser tomado prisionero en Jerusalén y fue encerrado hasta el día de la crucifixión de Jesucristo. Al ser liberado, se dice que Artabán estaba decidido a impedir que esto sucediese, pero ese día tembló la tierra, haciendo que una piedra cayera sobre su cabeza, dejándolo inconsciente y, según algunas versiones, muerto. Al menos en vida, nunca pudo conocerlo.

 

¿Te gustó la historia del Día de Reyes? ¡Ahora podrás disfrutar de la rosca, contando una buena historia!