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Un juicio histórico en la Santa Sede ¿qué debemos saber?

Rubén Aguilar. Foto: Especial

Rubén Aguilar. Foto: Especial

03 de Agosto 2021

RUBÉN AGUILAR VALENZUELA

El martes pasado la Santa Sede inició, por primera vez en la historia, un juicio en contra de un Cardenal, para el caso el italiano Giovanni Angelo Becciu (73) acusado de desvíos de fondos y corrupción mientras fue el número dos de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Un exjuez antimafia, Giuseppe Pignatone, es el responsable de juzgar a un grupo de diez imputados, el más importante de ellos es el cardenal Becciu.

La Fiscalía vaticana pretende se aclare la existencia de un “sistema podrido y depredador”, que utilizó fondos destinados a obras de caridad, para inversiones opacas, entre ellas la compra de un lujoso edificio en Londres.

En versión de la Fiscalía se organizó una estructura paralela a las finanzas oficiales del Vaticano por una década. Un sistema corrupto que estafó a la Santa Sede, blanqueó dinero y malversó fondos.

Se hizo público que en septiembre pasado el Papa Francisco citó al cardenal para que diera explicaciones sobre supuestos casos de corrupción y del trato que favorecía a sus familiares.

Las respuestas no convencieron al Papa que le pidió renunciara, sin más, a sus derechos cardenalicios, algo que en los últimos 120 años solo ha pasado tres veces.

La causa central es la compraventa del edificio de Londres, que autorizó Becciu, con un costo de 300 millones de euros, que se realizó vía intermediarios que cobraron comisiones millonarias y se reservaron el poder de bloquear futuros movimientos a pesar de que no aportaron capital.

La operación aprobada por el cardenal se ejecutó con los fondos del Óbolo de San Pedro, destinados a sufragar las obras de caridad de la Santa Sede. La Fiscalía sostiene no era la primera vez que esto ocurría.

De 2013 a 2018, Becciu, desde la Secretaría de Estado, se ocupó de los asuntos más difíciles y escandalosos para la Santa Sede como el caso Vatileaks.

Su poder en el cargo fue casi ilimitado, tuvo acceso a todos los secretos vaticanos y apareció, hasta el pasado septiembre, en todas las quinielas como papable en el próximo cónclave. Apoyado, sobre todo, por los cardenales italianos.

La investigación inició hace dos años y produjo con documento de 29,000 páginas. En él se señala que la actividad de los acusados supuso pérdidas para la Santa Sede entre 73 y 166 millones de euros y que alguien se quedó con ellos.

Se les acusa también que para realizar sus presuntos delitos se valieron de recursos destinados a las obras de caridad personal del Papa. El cardenal Becciu se ha declarado inocente. El juicio está en marcha.

Por décadas la Santa Sede ante problemas de esta índole los manejaba en absoluto secreto y los minimizaba. Los criminales siempre quedaban impunes. En los nuevos tiempos del Papa Francisco eso ya no es así.

Twitter: @RubenAguilar