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Jueves 02 de Diciembre 2021
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El que calla, otorga

Foto: Especial

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20 de Octubre 2021

JULIÁN PARRA IBARRA

La detención en Torreón del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Javier Laynez Potisek presuntamente por conducir en estado de ebriedad, levantó una polvareda en todos los medios de comunicación nacional, pero fue como un tipo de lluvia lagunera. Se nubló el cielo, vino la tolvanera, se llenó de polvo el ambiente, pero cuando éste se disipó, todo volvió a quedar como si nada hubiera pasado. Pero sí pasó.

Por alguna razón, a ambos lados del conflicto, el del Ministro de origen lagunero, como del lado de los agentes de vialidad torreonenses, les convino adoptar la actitud de los perritos: echarle tierrita a su casa y asunto terminado, que nadie más vuelva a hablar del asunto. Y efectivamente ya nadie volvió a tocar el punto.

Cada uno dio su versión, totalmente encontrada, pero ambos lados creyeron que calladitos se verían más bonitos. Los agentes juran y perjuran que Laynez Potisek conducía en estado de ebriedad; él lo negó a través de un comunicado de la SCJN en la cuenta de Twitter oficial, y sostuvo que nunca le dieron oportunidad de probarlo porque no le permitieron hablar con un médico, autoridad, juez, con un ministerio público, “ni mucho menos con un representante de derechos humanos”.

El Ministro puso sobre la mesa, el evidente acto de corrupción en el que incurrió el personal de los tribunales administrativos quienes, según el quejoso, le exigió a su familia la cantidad de 6 mil 500 pesos “únicamente en efectivo”, y a pesar de la solicitud expresa, se negaron a entregarles cualquier recibo o comprobante de pago.

A pesar de que en las publicaciones, dice el comunicado de Laynez Potisek, se dieron a conocer todos sus datos personales en flagrante violación a la protección que la ley otorga a los mismos, decidió no presentar ninguna denuncia. Esto es, a pesar de que según su versión hubo toda clases de violaciones, falsedades, soborno, decidió mejor echarle tierrita a su suciedad como los perritos.

¿Y los agentes de Torreón oiga? ¿También a ellos les resultó más conveniente quedarse callados y echarle tierrita a sus cochinadas? Nadie ha vuelto a tocar el tema, pero por vergüenza propia, por dignidad o por lo que guste y quiera, la dependencia, el municipio, debió haber salido a aclarar la acusación del soborno de los 6 mil 500 pesos, y no puede ser considerado de otra forma porque no se expidió comprobante alguno. Nadie a nivel local volvió a hablar del asunto pese a la acusación. Y, dice el dicho que el que calla, otorga. 

 

@JulianParraIba