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26 de Enero 2024

Distorsión de la CNDH

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

Sin autocrítica y con el objetivo de sesgar la narrativa de los derechos del pueblo, Rosario Piedra, presentó su quinto informe de labores ante la Comisión Permanente y deslizó su proyecto de Defensoría Nacional de los Derechos del Pueblo; movimiento que se presume en lo cosmético es el cambio de membrete y en lo político ampliar su presidencia y estancia en las oficinas de San Jerónimo por 15 años.

Esto incluye mantener en el cargo a Francisco Estrada, secretario Ejecutivo, como el encargado de las negociaciones políticas formales y extraoficiales en torno a este plan de defensoría del pueblo. Además de que sea el artífice de tejer y cabildear con senadores electos para los objetivos futuros de la dupla Piedra-Estrada.

Estrada Correa se ha encargado a lo largo de cuatro años de retorcer la autonomía de la CNDH y la tiene convertida en una caterva de grupos políticos. Ya que la autonomía de la CNDH es “simbólica” y ese modelo se rompió desde la Presidencia de la República, ya que a Andrés Manuel López Obrador tiene el control. Situación aprovechada por los integrantes del llamado círculo “machuchón”.

Al interior de la CNDH, la estructura se divide entre los funcionarios procedentes del activismo de la organización “Eureka” y los simpatizantes de la cuatroté. Por ello, es que el organismo se convirtió en una base de formación político-ideológico y el carácter técnico de la defensa y promoción de los derechos humanos pasó al olvido.

El objetivo es lanzar en este año el nuevo proyecto de “defensoría del pueblo” y justo con la nueva legislatura trabajar en el sentido de sepultar a la CNDH —según Rosario Piedra de corte neoliberal— y darle paso a la Defensoría Nacional de los Derechos del Pueblo, con ello se concluye el primer periodo de cinco años y se traza el nuevo modelo y para impulsarlo se queda Rosario Piedra cinco años más y la posibilidad de mantenerse otros cinco.

Eso es lo que no mencionó frente a los legisladores y prefirió entrar al debate de los falsarios protectores de los derechos humanos. “Hago un llamado aquí a que por favor ya no se utilice el nombre de mi madre, ha de estar en la tumba retorciéndose de coraje de ver cómo usurpadores de las demandas de todo el pueblo de México de libertad, justicia en contra de la desigualdad ahora se convierten en adalides de la libertad expresión, de la libertad de los migrantes, de la libertad de los ombudsperson de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que fueron represores”.

Ensombrecida por la soberbia, tampoco tuvo un momento de autocrítica. Ni una explicación de la renuncia de los integrantes del Consejo Consultivo, en octubre pasado, cuando advirtieron que “la presidenta de la CNDH ha obstaculizado sistemáticamente su labor, incluso llegando al extremo de ignorarlos por completo”.

La CNDH en casi un lustro, en manos de Rosario Piedra y Francisco Estrada se encuentra distorsionada en su esencia. Es un apéndice del gobierno de la cuatroté y aun así trazan un plan de reelección con solo el cambio de membrete y con personajes de oscuros intereses a su alrededor.