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Abimael Guzmán y Sendero Luminoso

Rubén Aguilar. Foto: Especial

Rubén Aguilar. Foto: Especial

24 de Septiembre 2021

RUBÉN AGUILAR VALENZUELA

De 1980 a 2000, el Perú vivió uno de los periodos más violentos y difíciles de su historia. Son los años de las acciones terroristas de Sendero Luminoso, de los golpes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y la represión del Ejército. Murieron 77,000 peruanos.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación en su momento estimó que el 54 % de las muertes se debían a las acciones de Sendero Luminoso; el 45 % a las de las Fuerzas Armadas, las policías y los grupos “ronderos” de campesinos apoyados por el gobierno y el 1% a MRTA.

En Lima, la capital del país, hay dos museos que recuerdan el dolor de esos años. El Museo de la Memoria “Para que no se repita” y el Museo de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social. Uno es de una organización civil y el otro del gobierno. Los dos interpelan. Dignifican a las víctimas.

El pasado 11 de septiembre murió Abimael Guzmán (1934-2021), el presidente Gonzalo, fundador de Sendero Luminoso y el más importante responsable de la violencia terrorista de aquellos años. Fue profesor de filosofía en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamantla en Ayacucho.

En 1960 funda el Partido Comunista-Sendero Luminoso de inspiración maoísta una escisión del Partido Comunista de Perú. En 1965 visita China en plena Revolución Cultural que entonces impulsaba Mao Zedong. Hacia finales de la década de los setenta la organización, ya convertida en guerrilla, da sus primeros golpes en la región de Ayacucho. El propósito es tomar el poder por la vía armada.

En 1980 declara oficialmente la guerra al gobierno peruano. Sendero Luminoso crece y se fortalece en el territorio. Ataca a las Fuerzas Armadas, a las policías y asesina a empleados del gobierno, a trabajadores que no siguen sus órdenes, a campesinos que colaboraban con el gobierno, a militantes de la izquierda que no fuera la suya y a civiles de todos los sectores sociales.

A Guzmán se le captura en 1992 y un tribunal militar lo condena a cadena perpetua en la cárcel de alta seguridad en la base naval del Callao. Aquí pasó 29 años de su vida y en ese tiempo no produce ninguna obra. La fuerza del presidente Gonzalo estaba en la palabra. Su capacidad de convencer era el discurso.

En los años de la guerra fue capaz de construir un personaje mítico, un líder invencible de carácter mesiánico y milenarista. Los suyos lo comparaban con personajes como Marx, Lenin y Mao. Hablaban del “pensamiento Gonzalo” como un aporte teórico de Guzmán al marxismo. En sus seguidores despertaba devoción. Tenía un control absoluto del partido.

Estudios recientes destacan el papel de su primera esposa, Augusta La Torre, en la creación de Sendero Luminoso. Hablaba quechua y en un inicio del movimiento era quien organizaba a los sectores de base. Su trabajo trascendía el espacio cerrado de la universidad. Se relacionaba con el pueblo a diferencia de Guzmán que influía, con la teoría, en sus alumnos. En 1988 ella muere en condiciones misteriosas.

A lo largo del siglo XX en América Latina ninguna organización político-militar fue tan violenta como Sendero Luminoso, cuyo accionar se basaba en el terror, a la cabeza de un dirigente fanático como Guzmán y es posible también que en ese mismo tiempo ningún Ejército haya sido tan represor en el combate a la guerrilla. Murieron miles de civiles inocentes.

 

Twitter: @RubenAguilar