Hay ausencias que duelen, recuerdos que arrancan sonrisas y fotografías capaces de devolvernos, por un instante, la presencia de quienes ya no están. Entre miles de flores, veladoras, papel picado y el colorido de las ofrendas, Saltillo abrió las puertas de su memoria colectiva con la inauguración del Magno Altar 2026 “Ánimas del Desierto”, una celebración donde la muerte no representa el olvido, sino una oportunidad para reencontrarse con el amor.
Las escalinatas del Parque Las Maravillas se transformaron en un impresionante escenario de más de 5 mil 500 metros cuadrados, donde alrededor de mil fotografías de familiares y amigos fallecidos ocupan un lugar especial, convirtiendo este espacio en un homenaje a las historias de quienes dejaron huella en la vida de los saltillenses.
El alcalde Javier Díaz González, acompañado por su esposa Luly López Naranjo, encabezó la inauguración de esta celebración que, desde su primera edición en 2023, ha crecido hasta convertirse en una de las expresiones más representativas del Día de Muertos en la capital coahuilense.
Durante su mensaje, el edil compartió que el altar ya cuenta con aproximadamente mil fotografías, pero las familias todavía pueden llevar imágenes de sus seres queridos para integrarlas a esta monumental ofrenda.
“Eso es como poder darle vida a aquellas personas que construyeron la grandeza de Saltillo; recordarlos, pero sobre todo siempre disfrutar de la vida, disfrutar de los momentos, de las alegrías que tuvimos con nuestros seres queridos que ya no están con nosotros”, expresó.
UNA IDEA QUE FLORECIÓ HASTA CONVERTIRSE EN TRADICIÓN
Detrás de este mar de flores y recuerdos se encuentra la iniciativa de Ivonne Orozco Matus, creadora y coordinadora del Magno Altar, quien hace cuatro años comenzó a impulsar un proyecto que hoy reúne a instituciones, artistas, colectivos, empresarios, asociaciones civiles y familias enteras.
Visiblemente agradecida por la participación ciudadana, Orozco Matus recordó que esta celebración nace de la generosidad y de la voluntad de compartir con los demás.
En su mensaje, describió el altar como un regalo para las familias: “Estos tres días de amor, de cariño, de recordatorio, de memoria”, haciendo énfasis en la importancia de mantener presentes a quienes formaron parte de nuestras vidas.
Y es precisamente ese sentimiento el que se percibe en cada rincón del recorrido, donde una fotografía, una vela o una ofrenda pueden contar historias de amor que ni siquiera la muerte ha conseguido borrar.
304 ESCALONES PARA RECORRER LA MEMORIA
El monumental montaje aprovecha la cascada central de las escalinatas del Parque Las Maravillas, con 152 escalones por cada costado, para sumar un recorrido de 304 peldaños rodeados de ofrendas, flores y grandes tapetes de aserrín.
En el corazón de esta composición destaca el imponente “Oso Guardián del Bosque”, una escultura de acero de cuatro metros de altura, creada por la artista Paulina González Gutiérrez, que se convierte en uno de los principales atractivos de esta edición.
La obra, el colorido de las ofrendas y la participación de numerosas manos saltillenses dan forma a un escenario donde el arte y las tradiciones se encuentran.
Juan Ramón Cárdenas Cantú, presidente del Patronato Promotor del Parque Las Maravillas, destacó que este espacio vuelve a cumplir su vocación de reunir a la comunidad a través de la cultura.
“Es una celebración con alegría de lo que nuestros difuntos nos dejaron en esta tierra; gracias a ellos y a lo que construyeron, tenemos este Saltillo”, manifestó.
LAS TRADICIONES TAMBIÉN SE HEREDAN
En representación del gobernador Manolo Jiménez Salinas, la secretaria de Cultura de Coahuila, Leticia Rodarte Rangel, destacó que el verdadero valor del Magno Altar no solamente está en sus dimensiones, sino en las manos que lo construyeron y en las enseñanzas que dejará a las nuevas generaciones.
“Cuando trabajamos juntos podemos hacer cosas maravillosas”, expresó al reconocer el esfuerzo de quienes participaron colocando flores, veladoras, prendas y elementos tradicionales.
La funcionaria subrayó la importancia de que niñas y niños recorran el altar acompañados por sus familias, pregunten por el significado del cempasúchil, el agua, la sal y las ofrendas, y descubran que cada elemento guarda una historia que merece transmitirse de generación en generación.
Por su parte, Javier Díaz destacó que esta celebración es también ejemplo de la unión que distingue a Saltillo, al reunir a ciudadanos, autoridades, instituciones y organizaciones en torno a un mismo propósito.
“Este tipo de actividades representa comunidad”, afirmó al reconocer especialmente el trabajo de Ivonne Orozco y de todas las personas que han contribuido a consolidar esta tradición.
TRES NOCHES PARA RECORDAR CON EL CORAZÓN
El Magno Altar “Ánimas del Desierto” permanecerá abierto al público hasta el lunes 2 de noviembre, de las 5:00 de la tarde a la medianoche, ofreciendo a las familias la oportunidad de recorrer sus ofrendas y colocar fotografías de aquellos seres queridos cuya memoria desean honrar.
Así, entre el aroma del cempasúchil, la luz de las veladoras y las imágenes que guardan historias de generaciones enteras, Saltillo demuestra que recordar también es una forma de celebrar la vida.
Porque mientras exista alguien que pronuncie su nombre, mire su fotografía o cuente su historia, nuestros muertos seguirán teniendo un lugar entre nosotros.