WASHINGTON, D.C.— El presidente Donald Trump sufrió un severo revés político en las elecciones intermedias celebradas este martes, luego de que los demócratas lograron recuperar el control de las dos cámaras del Congreso estadounidense, en una jornada marcada por el descontento ciudadano ante el costo de vida, la situación económica y las decisiones de su administración. La victoria demócrata representa un cambio sustancial en el escenario político de Estados Unidos, pues permitirá a la oposición frenar iniciativas del presidente, ejercer mayor vigilancia sobre su gobierno y abrir investigaciones legislativas durante los dos años que restan de su mandato. Uno de los resultados más sorprendentes se registró en Texas, donde la demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, poniendo fin a más de tres décadas de gobiernos republicanos en ese estado. Hinojosa se convertirá, además, en la primera mujer latina en gobernar Texas. En la misma entidad, el demócrata James Talarico se impuso al republicano Ken Paxton en la contienda por el Senado federal, consolidando una jornada histórica para su partido en uno de los territorios de mayor influencia política y económica de Estados Unidos. El avance demócrata también alcanzó estados tradicionalmente republicanos, como Iowa, Kansas, Carolina del Norte y Carolina del Sur, donde sus candidatos consiguieron importantes victorias legislativas. Para México, y particularmente para Coahuila, el resultado en Texas adquiere especial relevancia por la estrecha relación comercial, industrial y fronteriza entre ambos territorios. El cambio de gobierno podría abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales, especialmente en materia migratoria, seguridad fronteriza, intercambio comercial e inversiones. La nueva configuración del Congreso estadounidense anticipa un escenario de mayores dificultades para Trump, quien deberá enfrentar una oposición fortalecida y con capacidad para condicionar buena parte de sus decisiones políticas y presupuestales. La jornada electoral deja así uno de los cambios políticos más importantes de los últimos años en Estados Unidos, con repercusiones que podrían extenderse a la relación con México y al futuro de las políticas impulsadas por la Casa Blanca.