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Domingo 24 de Enero 2021
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Luchan Negros Mascogos por rescatar sus tradiciones

Laura Herrera busca, junto a su hija, sacar a su etnia de las sombras. Fotos: Moisés Santiago H.

Laura Herrera busca, junto a su hija, sacar a su etnia de las sombras. Fotos: Moisés Santiago H.

14 de Enero 2021

En el poblado de El Nacimiento podrás disfrutar del sabor y la tradición culinaria de los platillos típicos del único grupo afrodescendiente del estado

 

MOISÉS SANTIAGO H.

 

Enclavados en el Nacimiento desde 1850, permanecieron bajo la sombra del olvido al pie de la serranía de Santa Rosa de Lima, perteneciente al municipio de Melchor Múzquiz, en Coahuila. Su cultura y costumbres tendieron a desaparecer, pero sus raíces africanas no podían estar en simples recuerdos. 

 

Fue por eso que en 2018, Laura Herrera y su hija Dulce Robles, buscaron ser representantes de la etnia con la finalidad de reactivar sus tradiciones y exponerlas al mundo para salir de las sombras del olvido. 

 

DAN A CONOCER AL MUNDO SU GASTRONOMÍA 

Para empezar el arte culinario es algo característico, nos platica Laura y dice que fue cuando inició lo que ahora se ha convertido en una fuente de ingresos con el turismo gastronómico.

 

“Yo inicié mi propio proyecto vendiendo comida en el suelo con mi cocina a la cual denominé El Maná del Cielito, después conseguí un carrito movible y con un poco de suerte y sazón logré estar en el gusto del paladar de la gente que nos visitaba”, comentó.

 

Con la creación de un nuevo Pueblo Mágico, ahí cerca en la cabecera municipal de Múzquiz, se inició un corredor artesanal y fue cuando Laura y su hija Dulce acudieron para presentar algunos de sus platillos durante los fines de semana teniendo ahora una nueva oportunidad para los paladares en la cocina mascoga El Maná del Cielito. 

 

En una enramada muy original es donde ahora se ubica la típica cocina mascoga que ofrece suculentos platillos muy representativos de la etnia donde se incluyen el tradicional soske (atole), el tetapún, que es un pan hecho con camote, las empanadas de calabaza o piloncillo cocinadas en aceros que son calentados con carbón, y el pan de maíz procesado con mortero, los cuales han sido aceptados por los visitantes. 

 

 

Al fuego lento de una chimenea, Laura recuerda algunas historias de sus ancestros y con un poco de sentimiento señaló que se encontraban un tanto olvidados de la sociedad, pero dice que en 2018 fue que el gobierno federal los incluyó para que generaran algún proyecto, fue cuando Dulce, hija de Laura, se le ocurrió construir una habitación anexa a su vivienda para dar hospedaje a los visitantes, puesto que ya contaban con el pequeño restaurante y ahora ofrecerían el paquete completo, el cual fue muy aceptado por los turistas tanto del extranjero como del país. 

 

En este momento Laura trae a su memoria a quien puso muy en alto a la etnia y dice: “Mi abuela se llamaba Gertrudis Vázquez, de cariño le deciamos ‘Mamá Getchu’. Ella siempre recibió a todo el mundo, a mamá le encantaba que la gente viniera, los recibía y los hospedaba con mucho cariño. Ella vivía aquí, -apuntando a una antigua casa-, en estas casitas de adobe, pero los dejaba quedarse en casas de campaña porque le gustaba recibir a la gente, les ofrecía de comer, y por supuesto que no faltaba el cafecito o lo que tuviera”, recordó.

 

 

Laura recuerda que este don de gente de Mamá Getchu trajo al Nacimiento a periodistas y gente interesada en conocer más sobre sus raíces y fue cuando el documental cortometraje fue ganador en Cannes, denominado “Gertrudis Blues”, dirigido en 2002 por Patricia Carrillo, que presenta a la matriarca de 80 años en el poblado de El Nacimiento.

 

Aquí ella cuenta las historias que recibió de su madre y otros antepasados que vivieron el desplazamiento forzado para escapar de la esclavitud que vivían en la Unión Américana. 

 

Lamentablemente la sensacional anciana que siempre puso en alto a la tribu falleció el 8 de enero de 2004, y a partir de esa fecha, Dulce se integró al movimiento para el reconocimiento constitucional de pueblos negros y logró que en 2018 se realizara un encuentro de representantes de 10 regiones y junto a las delegaciones correspondientes consiguieron el reconocimiento constitucional de pueblos negros.

 

“Después de esta intensa lucha por obtener el reconocimiento fue a través del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que se dio cita al XIX Encuentro de Pueblos Negros convocado por México Negro, A.C. y el Comité Organizador de El Nacimiento en Múzquiz, Coahuila, donde las organizaciones se enfocaron en sacar adelante los trabajos para obtener el reconocimiento constitucional de la población negra en el año lográndolo en el año 2019”, reiteró Laura. 

 

Así fue como se empezó a dar el reconocimiento a la etnia que siendo descendientes de los seminoles se han convertido en una población afromexicana única, logrando así el reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano, además de la realización de un censo de población y campaña de sensibilización para erradicar la discriminación, en busca de un impulso al desarrollo económico, cultural y social de las comunidades en el país. 

 

 

Laura regresa un poco en el pasado y recuerda que en 2015, Dulce se integra al movimiento de visibilización, en Oaxaca, para acudir a un encuentro de pueblos negros y regresa con una propuesta. 

 

Le dijo muy emocionada que tenían que continuar con la tradición que forjó “Mamá Getchu” pero ofreciendo los servicios con una nueva visión y que debían fomentar el turismo gastronómico. 

 

Así lograron abrir las puertas de la reservación para recibir a los jóvenes provenientes de la Universidad Nacional Autónoma de México, a la Universidad de Oaxaca, presentando además su cocina en la capital de Coahuila, para reforzar el proyecto con gente importante, dice Laura. 

 

SALIENDO DE LAS SOMBRAS

Es así como poco a poco se fueron abriendo camino para salir de las sombras donde vivían dándose a conocer al mundo entero, fue en el 2018 cuando los negros Mascogos tomaron notoriedad nacional y a través de la Secretaría de Cultura Federal anunció que su cocina fue revalorada por antropólogos del INAH y en el IV Encuentro y Seminario Cocinas en México, dedicado a la comida tradicional de tercera raíz, que se incluyó a la tribu de los Negros Mascogos de Coahuila lograron así estar en los ojos de todo el mundo. 

 

 

Una exposición denominada “Entre el mortero y el acero. La cocina mascoga” dice Laura que fue lo que dio lugar a una sensibilización sobre la presencia en el noreste de México de poblaciones afrodescendientes. 

 

Los representantes del INAH refieren que en la historia de las personas africanas en México se remonta al siglo XVI, cuando fueron traídos por los españoles provenientes de África para trabajar en las enormes plantaciones, ranchos o zonas mineras del virreinato más que nada como esclavos, la presencia de los Negros Mascogos ocurrió más tarde logrando su asentamiento en Múzquiz ahora Pueblo Mágico, puesto que venían huyendo de la guerra civil alrededor de 1850.

 

Laura vio cómo la gente venía de todas partes y dice: “Creció la idea del negocio, mi hija me impulsó, pero luego se fue, pero seguí vendiendo en el suelo, luego en desechables, el negocio fue creciendo hasta tener un carrito movible y luego una enramada y fue con un apoyo del programa Bienestar del gobierno Federal por 120 mil pesos, pudimos tener una cocina y hoy ya tenemos un sitio con dos hospedajes, que si no fuera por la pandemia siempre estaría ocupado”.

 

“Aparecimos en un libro y fuimos a la Universidad La Salle en Saltillo, hemos estado recibiendo a todo mundo y toda la gente sabe. Preguntan dónde se pueden quedar en El Nacimiento, y les dicen, con Laura y Dulce. No ha sido una acción premeditada, solamente que la gente que venía a buscar a Mamá, porque no venían a buscarnos a nosotras, se puede seguir quedando”.

 

Así mismo otras familias han visto rentabilidad en un proyecto turístico, como es el caso de Ramón Hidalgo y su familia, que construyeron las Cabañas Hidalgo, la cual es una habitación para 5 personas equipada con baño, calefacción y camas, por el momento.

 

 

Cabe señalar que los familiares y afroamericanos vienen de vez en cuando a la etnia para visitar a sus familiares. 

 

Es así como se ha preservado la cultura de los Negros Mascogos quienes profesan la religión cristiana y cuentan con su dialecto y sus cantos que sólo son recordados por los más ancianos de la tribu, los cuales son muy pocos ya, pero así han logrado sacar a la etnia de las sombras del olvido. 

 

En Nacimiento viven aproximadamente 250 personas, las cuales se dedican a distintas actividades económicas, como la recolección de nuez y chile piquín (estos productos crecen en los alrededores de El Nacimiento y los venden en Múzquiz). También siembran maíz (el cual consumen o lo venden); así mismo cultivan calabaza, sandía, melón, pepino, aguacate, ocra y hortalizas, plantas de ruda, menta, poleo, manzanilla y romero, y también nogal, elote, nopal, higo, durazno, manzana y caña.

 

 

Los negros mascogos siguen viviendo en El Nacimiento —llamado, desde el siglo XIX: Nacimiento de los Negros—. Son aproximadamente unas 70 familias, que habitan en las casas tradicionales, rectangulares, de adobe, con techo de dos aguas, y modernas casas de bloque. Algunas casas tienen traspatio, con huerto, en donde también crían gallinas o puercos. La mayoría de las familias se dedica a la agricultura (maíz y frijol; también trigo y, hasta hace no mucho caña de azúcar) y a la crianza de ganado vacuno y caprino (la leche de sus chivas la comercializan en Múzquiz).