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Las “escaleras al cielo”, un daño ambiental creciente

Imagen: Grupo Región

Imagen: Grupo Región

02 de Febrero 2021

A tres años de haberse iniciado su construcción, la presencia de visitantes está causando un deterioro adicional a la fauna y la flora del lugar, por lo que su desaparición parece inminente

 

CHRISTOPHER VANEGAS

 

En el 2018 la visión de Raúl de la Peña (QPD) comenzó a tomar forma: a lo largo de ese año y la mitad del siguiente se esmeró en construir una obra peculiar, “las escaleras al cielo”, un conjunto de más de dos mil escalinatas de concreto en plena Sierra de Zapalinamé.

 

Pese a que sus intenciones eran buenas, lo cierto es que parecía desconocer el impacto ambiental y la serie de daños que la construcción de éstas han traído a la zona y que hoy hacen prácticamente indispensable su desaparición.

 

La construcción fue realizada en una zona protegida de la Sierra de Zapalinamé conocida como zona boca negra, hábitat de decenas de mamíferos pequeños y por temporadas del Oso Negro, además de decenas de especies de flora, en su mayoría cactáceas.

 

 

EL DAÑO YA ESTÁ HECHO: PROFAUNA

La Sierra de Zapalinamé resguarda además, el manto acuífero más importante de la región sureste Estado y particularmente de Saltillo, capital de Coahuila.

 

A más de tres años de haberse  iniciado la construcción, Sergio Marines, Director de PROFAUNA comenta: el daño ya está hecho.

 

De acuerdo a los estudios realizados por PROFAUNA la construcción de las esclareas fue en dos áreas protegidas: una es la Zona de restauración, que es donde comienza la escalinata, y la segunda es en la parte alta, en la reserva natural de la Sierra de Zapalinamé.

 

ES UN ATRACTIVO TURÍSTICO: CIUDADANOS

Sin embargo, los ciudadanos, lejos de verlo como un riesgo irreparable al ecosistema, lo ven como un atractivo turístico, un lugar de recreación, un espacio para distraerse de sus actividades diarias, o bien, como un lugar para escapar de la actual situación que se vive a consecuencia de la pandemia de covid-19.

 

 

LOS DAÑOS COLATERALES 

“Es un atractivo, pero, es un atractivo que necesita mantenimiento, y le falta mucha atención, como parte turística es algo que te recomiendan, mi familia y yo somos de Sabinas, Coahuila”, comentó José Córdova, visitante de estas escaleras quien desconocía que estaban en una zona protegida.

 

Debido a que no hay un control en el acceso ni personal capacitado para que no se siga causando un impacto ambiental, no se tiene un estimado de cuantos visitantes recibe este espacio, no obstante, se habla que tan solo el fin de semana alrededor de 150 personas son las que acuden, y diariamente se estima que son entre 40 y 50 los paseantes que llegan al predio.

 

Esto genera varios problemas, uno de ellos el ambiental al suelo de esta zona protegida, ya que al no estar bien planeadas, su construcción dificulta el caminar sobre ellas, lo que lleva a los visitantes a caminar por un costado, afectando la vegetación y creando veredas que no fueron creadas por deslaves naturales.

 

 

Otro de los daños es la basura que generan estos visitantes que, aunque no se puede medir, es evidente que ha ido en aumento desde la construcción de éstas, y algunos de los desechos que ahí se observan son cubre bocas, bolsas de plástico, botellas de gel antibacterial, entre otras; además de que en varios tramos se dejó material para construcción, como arena y grava.

 

Además del daño inicial, éste aumenta día con día con la presencia  de las personas que acuden a este sitió, ya que no hay personal capacitado para el cuidado del lugar.

 

Juan Cárdenas, Coordinador Operativo de la Reserva Natural Estatal de la Sierra de Zapalinamé, comentó que esta construcción se realizó sin ningún trámite legal, ya que si se hubiese realizado el trámite de construcción, hubiera existido un menor impacto al medio ambiente, con estudios y análisis de la construcción.

 

Cárdenas plantea: más que un beneficio o daño la cuestión ahora  es: si se dejaran ¿quién las va operar?,  ¿quién asumiría el costo de operarlas?

 

Al respecto dijo que el contratar a personal para que esté vigilando este espacio generaría, en promedio, un gasto de alrededor de un millón y medio de pesos anualmente, basándose en los gastos que genera el cuidado del Cañón de San Lorenzo, localizado también en la Sierra de Zapalinamé.

 

 

En este sentido tan solo en diciembre del 2020 se presentaron seis incendios en la Sierra de Zapalinamé, en puntos colindantes con la mancha urbana, generados por descuido e irresponsabilidad humana, sin que se haya lograr detener a nadie por los mismos.

 

Por otro lado, el Director de PROFAUNA dijo que aún se encuentra el procedimiento de la PROPAEC (procuraduría del medio ambiente del Estado de Coahuila), por lo que el personal de PROFAUNA fue a hacer un análisis y revisión del lugar.

 

En este estudio evaluaron cuan factible es retirar las escaleras y vieron los problemas que hay en ese lugar, en primera instancia la seguridad de los visitantes ya que la estructura no tiene una planeación; otra es la basura y el impacto ambiental.

 

Con esta información se realizaron una serie de recomendaciones y será la PROPAEC quien luego de evaluar todos los aspectos tendrá que  decidir cuál será el destino de las escaleras al cielo, y ver en quién caerá la responsabilidad por los daños causados, ya que la persona que las construyó falleció a finales del 2019.