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Sábado 11 de Julio 2020
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REPORTE ESPECIAL-Petróleo venezolano se esconde camino a China, evitando sanciones EEUU: datos, documentos

LYNXMPEG5B12Z.jpg,Imagen de archivo de un trabajador pasando junto a un mural de PDVSA en una gasolinera de Caracas. 29 agosto 2014. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins; Crédito: Carlos Garcia Rawlins, Reuters

LYNXMPEG5B12Z.jpg,Imagen de archivo de un trabajador pasando junto a un mural de PDVSA en una gasolinera de Caracas. 29 agosto 2014. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins; Crédito: Carlos Garcia Rawlins, Reuters

12 de Junio 2020
VENEZUELA-PETROLEO-NEGOCIOS:REPORTE ESPECIAL-Petróleo venezolano se esconde camino a China, evitando sanciones EEUU: datos, documentos

Por Luc Cohen y Marianna Parraga

CARACAS/CIUDAD DE MÉXICO, 12 jun (Reuters) – El año pasado, China reemplazó a Estados Unidos como el mayor importador de petróleo de Venezuela, otro elemento en la acalorada rivalidad entre Washington y Pekín.

Estados Unidos había impuesto sanciones a la estatal petrolera venezolana como parte de una campaña para presionar la salida del poder del presidente de ese país, el socialista Nicolás Maduro.

Las refinerías estadounidenses dejaron de comprar crudo venezolano.

El aliado de Caracas, China, un importante cliente por largo tiempo, se encontró de repente como el principal comprador.

Durante los primeros seis meses de 2019, China importó un promedio de 350.000 barriles por día (bpd) de crudo de Venezuela.

Pero en agosto, Washington endureció sus sanciones a Venezuela, advirtiendo que cualquier entidad extranjera que continuara haciendo negocios con el gobierno de la nación sudamericana podría estar sujeta a las medidas.

La estatal China National Petroleum Corp, conocida como CNPC, dejó ese mes de cargar petróleo en los puertos de Venezuela.

Los datos de importación de China mostraron que las compras comenzaron a disminuir, y para fines de 2019, se detuvieron abruptamente.

La mayor petrolera china, al igual que clientes en otras partes del mundo, parecía estar cediendo ante las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, a pesar del apoyo declarado del presidente chino, Xi Jinping, a Maduro.

Pero China nunca dejó de importar. El crudo de Petróleos de Venezuela SA, o PDVSA, siguió llegando a puertos chinos, con la ayuda de una subsidiaria con sede en Suiza de Rosneft, la petrolera estatal rusa, y un método de entrega indirecta que hizo parecer como si el origen del petróleo fuera Malasia, según estableció Reuters.

Entre el 1 de julio y el 31 de diciembre, tanqueros entregaron al menos 18 embarques por un total de 19,7 millones de barriles de crudo venezolano, pero con nombres cambiados en puertos chinos, determinó Reuters.

Ese hallazgo se basa en una revisión de datos de seguimiento de barcos, documentos internos de PDVSA y entrevistas con cuatro analistas petroleros que han rastreado los flujos del crudo venezolano por todo el mundo.

Una unidad de CNPC fletó por lo menos uno de esos tanqueros, lo cual significa que era responsable del petróleo a bordo, según datos de Refinitiv. Ese tanquero, llamado Adventure, cargó crudo venezolano el 18 de julio y lo descargó en China el 4 de septiembre, muestran los datos de seguimiento. No estuvo disponible la información sobre los fletes de los otros buques que descargaron crudo en China.

CNPC no respondió a solicitudes de comentarios.

Esos 18 envíos representaron más del 5% de las exportaciones totales de Venezuela en 2019, con un valor de alrededor de 1.000 millones de dólares a precios de mercado para el crudo insignia del país, conocido como “Merey”, con base a valores de la OPEP.

Las ventas proporcionaron un apoyo muy necesitado por el gobierno de Maduro, aunque Reuters no pudo determinar cuánto ingresó a las arcas estatales. PDVSA a menudo vende su crudo con descuentos y muchas de sus transacciones se destinan a pagos de deuda, en lugar de generar efectivo.

Los despachos mal identificados continuaron este año, estableció Reuters.

La revisión utilizó datos disponibles del proveedor de información financiera Refinitiv Eikon, capturas de imágenes satelitales y datos del Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés) transmitidos por tanqueros.

Refinitiv, con sede en Nueva York, es propiedad parcial de la empresa matriz de Reuters, Thomson Reuters.

El método de despacho, que involucra la transferencia de petróleo entre buques en altamar, ha estado bajo escrutinio durante meses por parte de la administración Trump.

En febrero, Washington impuso sanciones a Rosneft Trading SA, que es la subsidiaria, con sede en Ginebra, de Rosneft, señalada de ayudar a Venezuela a exportar su petróleo mediante las llamadas transferencias de “buque a buque” (STS, por sus siglas en inglés) para enmascarar el verdadero origen del crudo. Rosneft negó cualquier mala práctica.    “La compañía siempre ha estado llevando a cabo y está llevando a cabo sus negocios en total conformidad con la legislación internacional aplicable”, dijo Rosneft en un comunicado el 5 de junio en respuesta a preguntas para este artículo.

El Ministerio de Energía de Rusia no respondió a una solicitud de comentarios.

Las importaciones indirectas de China de crudo venezolano caen en una suerte de zona gris, según Peter Harrell, experto en sanciones en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense (CNAS), un instituto de investigación en Washington.

Harrell cree que las sanciones estadounidenses autorizan a Washington a castigar a empresas que compran petróleo de PDVSA a través de un intermediario, particularmente si la empresa “sabe o debió saber que era crudo venezolano”. Pero eso no obliga al gobierno estadounidense a actuar.

“Al final del día, estas sanciones son principalmente decisiones con base en políticas públicas”, dijo Harrell.

Reuters no pudo verificar independientemente si China sabía que el petróleo que había llegado a sus costas, a través de Rosneft Trading, provenía de Venezuela.

El Departamento de Tesoro de Estados Unidos, que aplica las sanciones comerciales, declinó hacer comentarios.

Cuando se le preguntó sobre los hallazgos de Reuters, Elliot Abrams, representante especial del Departamento de Estado estadounidense para Venezuela, dijo en una entrevista que estaban “sobre la mesa” posibles sanciones contra las compañías chinas que compran crudo transbordado.

“Tomaremos medidas individuales con respecto a las transferencias STS”, dijo Abrams.

La Administración General de Aduanas de China no respondió a solicitudes de comentarios.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo a Reuters que no había nada inapropiado en los tratos de ese país con Venezuela. El ministerio dijo que las sanciones de Estados Unidos habían “afectado gravemente” las relaciones entre Venezuela y el resto del mundo, pero que Pekín tenía la intención de continuar comerciando con el país.

Ni PDVSA, ni el Ministerio de Petróleo de Venezuela, ni el Ministerio de Información, que atiende las preguntas de los medios en nombre del gobierno, respondieron a solicitudes de comentarios. Funcionarios venezolanos han descrito reiteradamente las sanciones estadounidenses al país como ilegales y unilaterales.

Desde el año pasado los analistas petroleros decían que el petróleo venezolano se dirigía a China a través de transferencias STS. Este reportaje es el primero en revelar el alcance de esos envíos y demostrar cuán sistemática ha sido la práctica. Reuters también revisó documentos internos de PDVSA que revelaron que la unidad de Rosneft estaba involucrada en los movimientos del petróleo.

Se envió tanto crudo de PDVSA a China de esa forma que las importaciones totales de petróleo venezolano del gigante asiático alcanzaron un promedio de 283.000 bpd en 2019. Esa cifra es 24% más que los 228.700 bpd reportados por la aduana china, según cálculos de Reuters basados ​​en comparaciones entre los datos de Refinitiv Eikon y estadísticas oficiales de aduana de China.

Eso no fue suficiente para compensar por completo el impacto que las sanciones estadounidenses tuvieron sobre PDVSA. Los refinadores en Estados Unidos estaban importando un promedio de 500.000 bpd cuando se impusieron las medidas en enero de 2019.

Pero las compras chinas ayudaron a Venezuela a mantener viva su industria energética en momentos en que la caída de la demanda, por parte de otros compradores foráneos, creaba un exceso de petróleo en tierra, casi obligando a PDVSA a detener la producción en campos esenciales.

Las maniobras de STS son un espejo de las tácticas que Irán, cuya industria petrolera también está sancionada por Estados Unidos, que las ha utilizado para enviar su crudo a China durante años.

Tal como Reuters documentó en 2019 y 2015, el crudo iraní a menudo se etiqueta como proveniente del vecino Irak.

Un representante del operador de un terminal chino, donde fue descargado uno de los cargamentos de 2019, negó en su momento que el origen del petróleo fuera Irán.

Alireza Miryousefi, portavoz de la misión de Irán en las Naciones Unidas en Nueva York, dijo en un comunicado que “el cómo vendemos o exportamos nuestro petróleo no es asunto de nadie”. Agregó que las sanciones estadounidenses a las exportaciones petroleras de Irán son “ilegales”.

Los envíos a China de crudo venezolano eran inusuales por una variedad de razones, dijeron analistas petroleros.

Las transferencias STS generalmente se usan con fines legítimos: descargar petróleo desde embarcaciones de producción, trasegar petróleo desde grandes tanqueros a embarcaciones más pequeñas que pueden transitar canales de navegación estrechos o poco profundos, o llenar un barco grande de exportación ante la falta de puertos de suficiente capacidad.

El uso de esta técnica para transportar petróleo de Venezuela a China no se vio sino hasta mediados del año pasado, dijeron los analistas.

Los tanqueros que salían de Venezuela cargando el crudo de PDVSA no viajaron directamente a China, como lo hicieron en el pasado.

En cambio, 15 embarcaciones cuyas rutas fueron revisadas por Reuters salieron de Venezuela y se dirigieron primero a la costa de Malasia, según muestran los datos de seguimiento. A pocos kilómetros de la costa, en el estrecho de Malaca, cada uno se encontró con un segundo tanquero vacío que se había acercado.

El barco lleno luego transfirió su carga al que estaba esperando y, en algunos casos, a varias embarcaciones más pequeñas. Dieciocho de los barcos receptores se dirigieron a China, donde el crudo venezolano fue descargado y registrado como producto de Malasia, según muestran los registros de aduanas de China.

Reuters no pudo determinar quién cambió el etiquetado original del crudo antes de que llegara a las aduanas chinas, ni si eso violó expresamente normas marítimas o locales de una jurisdicción aplicable.

Michelle Bockmann, editora de mercados y analista en Lloyd’s List, una publicación sobre la industria naviera, dijo que el reetiquetado era muy poco común. Con la excepción de Irán, Bockmann agregó que no podía recordar ninguna otra instancia de cambio de identidad del crudo de esa manera.

Las importaciones fueron una ruptura con las prácticas de China en el pasado. La nación asiática habitualmente importa crudo de países como Brasil y Rusia mediante transferencias STS, Las aduanas chinas han registrado con precisión los verdaderos países de origen en esos casos, según los datos de las aduanas chinas y Emma Li, analista de petróleo de Refinitiv, en Singapur.

Además, Malasia es un productor mediano de petróleo que típicamente no vende crudo a China en los volúmenes registrados por la aduana de Pekín en 2019, según los registros.

Las importaciones de China declaradas en 2019 desde Malasia fueron un 400% más altas que los niveles registrados solo tres años antes y las más elevadas registradas por Refinitiv Eikon, cuyo archivo de cifras data de 2006.

La Corporación de Desarrollo de Comercio Exterior de Malasia, la agencia gubernamental a cargo de gran parte del comercio exterior, no respondió a solicitudes de comentarios, ni tampoco la petrolera estatal de Malasia, Petronas.

El comercio triangulado de petróleo venezolano se encuentra ahora en la mira del gobierno de Trump.

La compañía que tomó el petróleo de Venezuela para los envíos a China identificada por Reuters fue Rosneft Trading, según documentos internos de PDVSA revisados ​​por Reuters. Hasta finales de marzo, Rosneft Trading fue un jugador importante en la industria petrolera de Venezuela.

El Tesoro de Estados Unidos golpeó el 18 de febrero a Rosneft Trading con sanciones por supuestamente ayudar a Venezuela a esquivar la campaña de presión de Washington y vender su petróleo en el extranjero.

Entre las tácticas empleadas por Rosneft Trading estaban las transferencias STS, alegan funcionarios estadounidenses.

Al utilizar un barco para transportar crudo desde Venezuela y luego un segundo para entregarlo a China, Rosneft Trading intentó opacar la cadena de propiedad y disfrazar la procedencia del petróleo, dijo a Reuters Abrams, el representante especial del Departamento de Estado para Venezuela, sin proporcionar pruebas adicionales de las intenciones de Rosneft.

“Todo el propósito es evadir, todo el propósito es engañar”, dijo Abrams.

El 28 de marzo, Rosneft anunció que estaba terminando sus operaciones en Venezuela y transfiriendo todos sus activos en el país a otra firma estatal rusa no identificada.

“Rosneft no tiene en marcha negocios, activos u operaciones en Venezuela; por lo tanto, no hay ningún tema para ofrecer otros comentarios”, dijo la compañía en su comunicado del 5 de junio a Reuters.

Mientras tanto, el gobierno de Trump estableció un plazo hasta el 20 de mayo para que los clientes de Rosneft Trading cancelen sus contratos con la compañía o se enfrentarán a sanciones de Estados Unidos.

Cuando se le preguntó si firmas chinas estaban involucradas en ocultar el origen del crudo venezolano, Abrams dijo que a los clientes asiáticos a menudo no les importaba “cómo les llega, qué etiqueta tienen, siempre y cuando obtengan lo que compraron”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo en un comunicado que no tenía conocimiento de esas transferencias STS.

“La cooperación entre China y Venezuela se llevará a cabo normalmente sin importar cómo cambie la situación”, se lee en el comunicado. “Es legítimo y beneficia a la gente de ambos países y no se verá afectado por ninguna medida de sanción unilateral”.

Reuters no pudo determinar el cliente final del crudo de PDVSA en China. Pero, la mezcla pesada de crudo venezolano, Merey, es una de las materias primas preferidas por las refinerías chinas que producen asfalto, según fuentes de la industria allá.

Una de las primeras transferencias de STS involucró al Adventure, un petrolero fletado por una subsidiaria de CNPC. El 18 de julio, el buque tomó 1,9 millones de barriles de crudo venezolano de otro barco en aguas de Malasia y luego se dirigió a China, según muestran los datos de Refinitiv Eikon.

El gerente del Adventure, Eastern Mediterranean Maritime Ltd, con sede en Grecia, dijo que nunca había celebrado ningún acuerdo con PDVSA ni con ninguna compañía sancionada por Estados Unidos y que “respeta y cumple en su totalidad” con las sanciones estadounidenses. La compañía marítima dijo que el recibo de embarque y el certificado de origen de la carga indicaron que el petróleo provenía de Malasia.

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PARADA TÉCNICA EN MALASIA

Malasia es un lugar popular para las transferencias de crudo entre tanqueros debido a su proximidad con Singapur, uno de los mayores centros de almacenamiento y comercio de petróleo del mundo. Una de las operaciones de STS revisadas por Reuters ocurrió cerca del puerto de Kuala Linggi de Malasia, los demás tuvieron lugar fuera del puerto malayo de Tanjung Bruas.

Para demostrar cómo funcionan estas transferencias STS, Reuters utilizó registros de Refinitiv Eikon para reconstruir un envío a China de 2 millones de barriles que salió del terminal de Jose, en el noreste de Venezuela, el 5 de agosto de 2019.

El petróleo fue transportado en el tanquero Delta Aigaion con bandera de Liberia, según datos de Refinitiv Eikon y uno de los documentos de PDVSA vistos por Reuters.

El crudo era una mezcla pesada conocida como Merey 16, que es exclusiva de Venezuela. El cliente figuraba como Rosneft Trading, según muestra el documento de PDVSA.

El Delta Aigaion navegó a aguas de Malasia cerca del puerto de Tanjung Bruas. Allí la tripulación hizo una transferencia STS el 28 de octubre para trasegar el Merey 16 a otro tanquero, el Lipari, con bandera de Malta, según datos de Refinitiv Eikon.

El Lipari luego se dirigió a China, descargando su crudo el 12 de diciembre en el puerto de Zhanjiang, según los datos.

Los registros de seguimiento de barcos de Eikon muestran las ubicaciones de los barcos y qué tan llenos están sus depósitos. En este caso, los datos revelaron que el calado de cada barco cambió drásticamente mientras se encontraban simultáneamente frente a la costa de Malasia.

El calado es la distancia vertical entre la línea de flotación y el fondo del casco de una embarcación, una señal de cuán pesada es la carga que transporta. Las mediciones preliminares mostraron que el Delta Aigaion llegó a Malasia lleno y partió luego de allí vacío, mientras que lo contrario ocurrió para el Lipari, una indicación de que se produjo una transferencia de petróleo entre los dos.

En una foto tomada por un satélite de radar de la Agencia Espacial Europea y entregada a Reuters por Planet Labs, compañía de imágenes terrestres con sede en San Francisco, se puede ver al Delta Aigaion y al Lipari acercándose uno al otro para comenzar la transferencia de petróleo el 28 de octubre.

La autenticidad de esa foto fue verificada por el proveedor de datos sobre la industria petrolera TankerTrackers.com, que se especializa en análisis de imágenes satelitales para el seguimiento de embarcaciones.

Eikon recaba información de ubicación a partir de imágenes satelitales, así como de sensores terrestres que recopilan datos de los transmisores de los barcos.

El derecho marítimo internacional exige que las embarcaciones estén equipadas con transmisores para proveer información sobre su posición, velocidad y destino.

El gobierno de Estados Unidos ha acusado a embarcaciones y firmas navieras que han transportado petróleo de Venezuela e Irán de manipular esos datos para evadir a las autoridades, ya sea mostrando destinos falsos o simplemente apagando sus equipos de comunicación.

El Delta Aigaion, mientras se dirigía a Venezuela en julio después de abandonar su atraque anterior en India, nunca indicó que se dirigía al país sudamericano, según muestran los datos de Refinitiv Eikon. El tanquero estableció su destino como “para pedidos”, un mensaje que significa que aún no había recibido instrucciones sobre dónde ir a continuación.

Delta Tankers Ltd y TMS Tankers Ltd, las compañías que operan al Delta Aigaion y al Lipari, respectivamente, no respondieron a solicitudes de comentarios.

MMC Corp Bhd y T.A.G. Marine Sdn Bhd, que operan los puertos de Tanjung Bruas y Kuala Linggi, respectivamente, no respondieron a solicitudes de comentarios.

Cuando el Lipari descargó en la ciudad suroccidental de Zhanjiang, las aduanas chinas etiquetaron el crudo como “Singma blend”, una variedad que no existía en el mercado antes del año pasado. La aduana registró el país de origen como Malasia.

Li, la analista de Refinitiv, dijo que el etiquetado del crudo como una mezcla parece ser incorrecto. Si el crudo fuese una mezcla de diferentes variedades, una práctica común en la industria petrolera, la operación STS habría involucrado a varias embarcaciones trayendo crudo de diferentes orígenes, agregó Li.

Los datos de seguimiento del barco no muestran indicios de que esto haya ocurrido. “No parece que hubiera ninguna mezcla”, dijo Li.

Para 14 de los 18 tanqueros revisados ​​por Reuters, la variedad de crudo registrado por las aduanas chinas fue Singma o Mal, otra mezcla que no existía antes del año pasado, según muestran los datos recopilados por Li.

En otros casos, al crudo venezolano le confirieron los nombres de grados malayos más establecidos como Miri o Kimanis, o simplemente no se especificó, según los datos de Li. Merey 16, la variedad venezolana, no se mencionó.

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LA SALIDA DE ROSNEFT

La llegada de petróleo venezolano a China a través de transferencias en altamar continuó durante al menos los primeros dos meses de 2020.

Durante enero y febrero, la aduana china una vez más no informó de importaciones de crudo venezolano. Sin embargo, cerca de 130.000 bpd de crudo de PDVSA llegaron a puertos chinos en esos dos meses a bordo de siete tanqueros que habían realizado operaciones STS, según la revisión de Reuters.

Con el alza de la presión estadounidense sobre Venezuela no está claro si las tácticas que PDVSA y sus socios emplearon el año pasado para exportar petróleo venezolano seguirán siendo viables.

Incluso antes de anunciar su retirada completa de Venezuela el 28 de marzo, Rosneft no había tomado ningún cargamento en puertos del país durante aproximadamente un mes. Mientras tanto, los precios mundiales del petróleo se han desplomado en los últimos meses debido a un colapso en la demanda como resultado de la propagación del nuevo coronavirus.

La producción de crudo de Venezuela cayó más del 20% en lo que va del año a menos de 700.000 bpd.

Aun así, hay indicios de que un discreto comercio continuará.

Con pocas compañías petroleras establecidas dispuestas a comprar petróleo directamente de Venezuela por temor a provocar a Trump, dos firmas mexicanas poco conocidas, Libre Abordo y Schlager Business Group, surgieron recientemente como los principales intermediarios para el crudo de PDVSA.

Las empresas dijeron a Reuters que firmaron un acuerdo con el gobierno de Maduro para suministrar bienes, incluyendo maíz y camiones cisternas para agua, a cambio de petróleo, que luego revenderían.

La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos ha estado investigando a las dos compañías, entre otras, como parte de una pesquisa sobre posibles violaciones a las sanciones a PDVSA, según tres personas familiarizadas con el asunto.

Las firmas mexicanas dijeron que el intercambio de alimentos por petróleo está permitido por las sanciones, siempre que no lleguen pagos en efectivo al gobierno de Maduro. Las compañías dijeron no tener conocimiento sobre investigaciones de Estados Unidos a sus actividades.

Libre Abordo se declaró en quiebra el 31 de mayo . Dijo que su acuerdo con Venezuela había quedado suspendido por Maduro y que fue objeto de una campaña internacional de presión, dirigida por Washington.

El 11 de febrero, el tanquero de bandera panameña Athens Voyager cargó unos 700.000 barriles de crudo en el noroeste de Venezuela, según datos de Refinitiv Eikon. Su cliente era Libre Abordo, según un documento interno de PDVSA visto por Reuters.

El domingo 5 de abril, el Athens Voyager completamente lleno llegó a su destino: el centro para transferencias de Linggi, frente a la costa de Malasia. Allí trasvasó su carga a un buque con bandera de Liberia llamado Loyalty A el 17 de abril.

La firma operadora del Athens Voyager, Chemnav Shipmanagement Ltd, con sede en Grecia, dirigió la solicitud de comentario al propietario del barco, Afranav Maritime Ltd, con sede en las Islas Marshall.

El operador del Loyalty A, Jacinta Marine Corp, basada en Lagos, Nigeria, no respondió a una solicitud de comentarios.

El 2 de junio, la Tesorería de Estados Unidos anunció sanciones contra Afranav Shipmanagement por su supuesto rol en el comercio de petróleo venezolano. Dijo que el Athens Voyager había cargado petróleo en puertos venezolanos hasta mediados de febrero.

Afranav no respondió a solicitudes de comentarios.

En un correo electrónico enviado a Reuters el 8 de junio, Libre Abordo confirmó que el petróleo transportado a bordo del Athens Voyager estaba registrado a su nombre. El 10 de junio, Libre Abordo dijo además que la documentación de origen reflejaba que el crudo provenía de Venezuela. La compañía dijo que envió el petróleo a Malasia, donde fue descargado a otro barco a instancias del cliente final, cuyo nombre no revelaría.

Según los datos de Refinitiv Eikon, el buque receptor, el Loyalty A, se encuentra actualmente en camino a Qingdao, China.

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(Reporte de Luc Cohen en Caracas y Marianna Parraga en Ciudad de México; reporte adicional de Humeyra Pamuk en Washington, Ana Isabel Martínez en Ciudad de México, Aizhu Chen en Singapur, Muyu Xu en Pekín, Joseph Sipalan en Kuala Lumpur, Michelle Nichols en Nueva York y Jonathan Saul en Londres; editado por Vivian Sequera y Carlos Serrano)