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Ni una menos y ni uno más

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Hace 1 semana
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En el tintero

Por Jessica Rosales

Es cierto que en México la violencia contra la mujer ha registrado cifras alarmantes, y aunque las estadísticas marcan una gran diferencia frente a los casos en donde la víctima es el hombre, no es exclusiva de un género. En Monclova se suscitó un hecho que nos ha dejado perplejos: Androcidio. El homicidio cometido en contra de un hombre por su condición de género.

Rosa Nelly, la mujer que habla más de dos idiomas, con estudios universitarios, y buen estatus económico fue presa de sus celos y terminó con la vida de su esposo, el notario público Raúl Tomás Alton Garza.

Alton era víctima de violencia, constantemente se le veía con rasguños y golpes en la cara provocados por las constantes peleas y reclamos de su esposa de quien se separó tras siete años de matrimonio debido al nivel de violencia intrafamiliar.

El hombre buscó ayuda, pero ésta no logró contener la rabia de su pareja quien con alevosía y ventaja decidió acabar con su vida a base de tortura.

En Coahuila este caso representa el primer fallo con perspectiva de género registrado, en donde la víctima es -increíblemente- un hombre.

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detalla que 8 de cada 10 jóvenes son maltratados por sus novias, ya sea de manera física, psicológica, sexual y hasta económicamente.

El INEGI precisa que el 78% de los jóvenes entre 15 y 24 años son agredidos psicológicamente por su pareja y de 4 jóvenes agredidos, sólo uno llama a líneas de apoyo -la mayoría- sólo para solicitar información.

Por verguenza y temor a ser humillados, los hombres maltratados prefieren invisibilizar su situación y evitar ser la burla de una sociedad cuyas familias han educado por siglos con estereotipos, el más difícil de erradicar: el machismo.

En Coahuila, hace años las titulares de las áreas encargadas de apoyo a la mujer han reportado cifras y porcentajes muy bajos de hombres que acuden a pedir ayuda, al menos mil en un año de esposos o novios que constantemente padecen violencia.

Sin embargo, hace recientemente la estadística ha desaparecido y nos encontramos con una cifra negra de casos en donde el hombre es víctima de maltrato.

No intento con esto señalar que el problema de los feminicidios o la violencia hacia la mujer es más o menos importante, sino reflexionar respecto a que el maltrato en sus diferentes formas esta inmerso en toda nuestra sociedad; hombres, mujeres, niños, niñas y adultos mayores, todos somos susceptibles de encontrarnos en una situación similar.

Es momento de dejar de tomar lados, de ser machistas o hembristas y encabezar luchas personales, terminemos con la violencia de cualquier tipo y apoyemos a las víctimas sin importar su género o edad. ¡Basta de violencia! Ni una menos y ni uno más.

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