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Enfoque

Foto: Especial

22 de Octubre 2019

Por: Eduardo J. De La Peña

Comentamos la semana anterior sobre empresarios de Saltillo que sin rubor, ni vergüenza, le extienden la mano a la Cuarta Transformación para recibir su beca bimestral por cumplir con el requisito de tener más de sesenta y ocho años de edad.

Desde el graderío exigen nombres, pero ¿tendrá caso decir quiénes son?, no serviría de nada, pues difícilmente van a dejar de aceptar esa limosna o compartirla con alguien que realmente lo necesite.

La sorpresa fue que en Monclova no hubo necesidad de que nadie pidiera nombres, dos dirigentes empresariales admitieron que están recibiendo el apoyo social y que no lo necesitan.

Se le preguntó al representante del gobierno federal en Coahuila, Reyes Flores Hurtado, sobre ese absurdo y para justificarlo en respuesta dijo que es una muestra de que en esta administración se trabaja sin distingos. Miente para no admitir que se equivocaron en el diseño y reglas del programa.

Las propias declaraciones de Reyes dejan en evidencia su mentira, sí hay distingos, las becas para estudiantes no llegan a las universidades privadas, admitió. Hay un filtro, y es lógico.

También están topados por ejemplo los subsidios en materia de vivienda, de acuerdo al ingreso nominal del trabajador, y es lógico.

Otras áreas donde la 4T hace también distingos, y estos sí que están mal planteados, es en los programas de la Secretaría de Agricultura. En un intento por favorecer a los pequeños productores dejan fuera a todo aquél que facture más de cierta cantidad en el año, es decir a los que tienen posibilidad de generar empleo y soportar la capacidad agroalimentaria de México.

Pero no se puede esperar mucho de este gobierno y sus funcionarios. Improvisación y falta de capacidad son la divisa.

Volvamos sin embargo a los empresarios de Monclova, y es que uno de ellos, Raúl Flores González, quien preside la Cámara de la Construcción, un día antes de admitir que está en el padrón de las becas para la senectud, compartió su punto de vista sobre las nuevas disposiciones fiscales y penales.

A decir del señor Flores, son los gobiernos los que recurren a la creación de firmas fantasma para desviar recursos, y que en cambio si los empresarios compran facturas lo hacen a compañías constituidas, a sus propios proveedores, y esto es para deducir impuestos ante la elevada carga impositiva.

Lo trata de plantear bonito, como algo razonable, pero esa simulación es un delito. Se justifica en el peso de la carga fiscal, pero no ha entendido que las leyes injustas se combaten en los tribunales, no se evaden con trampas.

Si este es el tipo de personajes que las integran, no podemos esperar que las cúpulas empresariales sean contrapeso real de un gobierno que cada día se supera en sus desatinos.

Extenderle la mano al gobierno para recibir dinero regalado es un gesto mezquino que los vuelve cómplices. Eludir impuestos comprando facturas, como lo reconoció ese empresario, los vuelve rehenes.

El día que se atrevan a alzar la voz, los aplastan. Para no ruborizar a nadie, digamos simplemente que los tienen de rodillas.

edelapena@infonor.com.mx