Capital Coahuila
PUBLICIDAD
Sábado 16 de Febrero 2019

Sábado 16 de Febrero 2019

UnidadInvestigación
| | |

Casas de empeño, hacen su agosto con cuesta de enero

Mario González Foto Capital Media
|
30 de Enero 2018
|
A diario, 40 saltillenses entregan su patrimonio a cambio de algo de dinero

Por: Martha Briones / Gema Cardiel

Más a fuerza que con ganas, diariamente más de 40 saltillenses acuden a la Casa de Empeño “Rafael Dondé”, mejor conocida por la gente como Montepío para conseguir dinero. Tienen necesidad de obtener un poco, solo un poco, a cambio de empeñar sus bienes. En este mes, es la urgencia, por la cuesta de enero.

“Aquí nos traen de todo, desde pantallas, celulares, iPad, sartenes y herramientas hasta la socorrida joyería. Es la temporada en donde crece mucho la necesidad porque les urge cubrir otras necesidades”, aseguró Saúl Isai Hernández Vázquez, gerente del negocio.

Es durante el mes de enero cuando más crece la demanda. Si en temporada normal acuden entre 20 y 25 personas, el número se incrementa al doble.

Hernández Vázquez refirió que fue a partir de la segunda semana de enero, cuando se incrementó el número de pignorantes. “Fue cuando las familias ya no tuvieron dinero para salir de los gastos en las fiestas de diciembre. No les alcanzó la quincena ni el salario”.

El gerente omitió hablar de los intereses que cobra Montepío, al asegurar que la organización es sin fines de lucro y lo que se recauda de intereses por las prendas que dejan empeñadas, se va directo a apoyar a instituciones de educación.

Sin embargo, datos de la Condusef, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, éstos pueden llegar hasta el 120 por ciento, sin que nadie pueda sancionar la usura.

Hernández Vázquez dio a conocer que más del 80 por ciento de los clientes que llegan, regresan a recuperar las prendas y el resto prefiere olvidarse de lo que fue a dejar ahí por la necesidad de dinero.

Según el dato, Montepío da en promedio de 30 a 90 días de plazo para que los usuarios vuelvan a pagar lo que deben y se lleven lo que dejaron.

“Incluso vamos más allá y esperamos cuando menos una semana más, cuando les recordamos que deben y deben regresar por los artículos; si no regresan, se ponen a la venta al público, donde solo recuperamos parte del préstamo y los intereses que se generaron durante el tiempo de empeño”, indicó.

¿Qué dice la ley?
En Coahuila el delito de usura se encuentra previsto en el artículo 430 del Código Penal:

“Se aplicará cárcel de 6 meses a 8 años y multa de 10 a 400 días al que aprovechándose de la apremiante necesidad de una persona, de su ignorancia o notoria inexperiencia realice préstamos en cualquier forma contractual, con intereses superiores a los bancarios; o que obtenga otros beneficios desproporcionados a los usos comerciales, en especie o en servicios”.

Ni empeñando recuperó su casa
Ricardo es un emprendedor de 37 años, quien por tratar de lograr su sueño, empeñó todo, pero aun así, perdió su casa.

El negocio, una empresa constructora, la cual inició junto a un amigo que al año desistió del proyecto y se quedó solo.

Trabajó para el sector público y privado, mismos que hicieron de los primeros años de la constructora un negocio rentable, primero eran cinco personas las que trabajaban subcontratando otros servicios, luego el numero llegó a las 25, entre ingenieros, administrativos y dueños.

“Entrábamos a licitaciones, nos asignaban proyectos, del sector privado nos buscaban mucho porque sabían que le trabajamos a gobierno y eso siempre te da una carta de recomendación”, comentó quien prefirió dar sólo su nombre.

En tres años, la construcción fue de Ricardo su negocio sostén, el cual le permitía llevar una vida digna, “mis hijos en colegios, mi esposa no trabajaba, tenía mi casa en una de las zonas residenciales de moda, en su momento, tres autos, viajábamos, no lujos, pero nos dábamos nuestros gustos”.

Sin embargo, de pronto las cuentas por cobrar se empezaron a alargar, los depósitos, sobre todo los gubernamentales, no llegaban, “nos pedían tiempo, te decían primero, danos chanza, ya sabes que siempre te damos proyectos, y pues sí, uno confiado a que te iba a dar más trabajo, accedía”.

“Primero fue un mes, luego dos, los deudores eran quienes tomaban la iniciativa de pedir el tiempo de espera junto a una disculpa. Luego ya no contestaron el teléfono”, relata.

“La última vez que me pidieron chance ya me debían seis meses, a partir de ahí yo tenía que andarlos buscando, pero aún tenía ingresos del sector privado, pero mi error fue que a pesar que me debía les seguía trabajando y eso implicaba un gasto mayor que tenía que solventar con lo otro”, comenta.

“Recuerdo que un día, no tenía cómo pagar la nómina y para mí la nómina es lo más importante, puedes deber todo, pero nunca fallarle a los trabajadores. Entonces empecé a pedir préstamos, sacar del banco, vender cosas, hasta que llegué a empeñar, no tenía otra opción”, narró.

La decisión la tomó cuando vio que se iba quedando sin bienes que perdía por vender, y pensó que esa sería mejor empeñarlos, para tener un extra y luego pagar y recuperar la prenda. Pero con las deudas que ya había adquirido, más los préstamos prendarios, todo se fue haciendo imposible de pagar.

“Llegué a lo que no quería, empecé a despedir gente, se me hacía mejor que dejarles de pagar, hasta que éramos pocos, y gracias a Dios el trabajo seguía pero ya no era el suficiente para mantener la empresa y solventarlos gastos”, señala.

Ricardo tuvo que cambiar su estilo de vida, han ido pagando deudas gracias al apoyo que su esposa le da mediante su salario, y trabajando de manera independiente.

“Yo les diría que es una situación difícil, que tanto empeñar como endeudarse, son una solución al momento pero al poco tiempo se vuelven también parte del problema”.

Encuentra más notas sobre

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más notas

Entrega Marcela Gorgón apoyos para la población infantil de [Leer más]

MARS arranca la construcción del sistema pluvial en la ciuda [Leer más]

Urge Riquelme al senado a aprobar la guardia Nacional [Leer más]

En Los Pasillos [Leer más]

Recomendados